
Al llegar a la Ermita Santa Elena, se visita la necrópolis del cementerio de la ciudad de Oiasso y se pueden observar los únicos restos arqueológicos de la época romana, como las urnas de incineración o los mausoleos en los que enterraban a los muertos.
Para la visita en tren es necesaria mucha imaginación, ya que sólo se encuentran restos romanos, de momento, en la Ermita Santa Elena, aparte de los que se han trasladado al Museo Oiasso. Por ello, durante el trayecto por las calles de Irun, Alto de Beraun, Avenida de Salis, Plaza San Juan, etc, es fundamental la imaginación para lograr recrear lo que hace 2.000 años allí sucedió. Las termas encontradas detrás del Museo Oiasso, sin embargo, sí son una realidad, aunque todavía no están acondicionadas para que el público las visite.
Tanto las visitas en tren como las del museo están acondicionadas para todo tipo de gente y edad. A los niños se les cambia el nombre por otro romano y se les viste con los atuendos de la época. De esta forma los niños se sienten más identificados con el tema que están tratando y llegan a comprender que hace mucho tiempo los romanos vivieron en Irun.





