DV. No fue un buen día para cambiar de sistema en las cabinas de la playa de la Concha. La soleada mañana empujó a miles de personas a la arena y, por una u otra razón, los bañistas tuvieron que hacer largas colas, con las obras a la vista en el interior de las cabinas, lo que provocó momentos de enfado entre los usuarios.
El concejal de Playas, Alberto Rodríguez, explicó que con el loco verano meteorológico que llevamos no se podía prever que iba a salir un día así y argumentó que dejarlo para la próxima temporada estival no hubiera estado justificado pudiendo implantarlo desde ya. «No me digas que no podías haber hecho esto en otro momento», le espetó una usuaria que llevaba media hora haciendo cola a mediodía.
El concejal alegó, sin mucho éxito entre quienes protestaban, que la operación había que hacerla por vestuarios completos; argumentó que los trabajos debían realizarse en verano, con un elevado uso de las taquillas, para comprobar su funcionamiento y corregir deficiencias sobre la marcha; y añadió que la tramitación de las contrataciones públicas se sabe cuando empiezan pero no cuándo acaban. En este caso, añadió, concurrían dos factores más: no era una sola empresa la implicada -está la que hace las pulseras, la de las cerraduras y las que las instala, además de técnicos del Centro Informático Municipal-; y el número de usuarios de las cabinas ha aumentado sustancialmente por los socios del Atlético San Sebastián que aún no tienen sus instalaciones rehabilitadas del temporal de marzo. «De aquel desastre también aprendimos nosotros», explicó Rodríguez. El sistema eléctrico de las cabinas ha pasado de estar en el suelo a hacerlo varios centímetros más arriba.