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RSS | ed. impresa | Regístrate | 13 octubre 2008

Gipuzkoa

07.07.08 -

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El esfuerzo que hacen las familias de acogida para que la estancia de estos niños sea la mejor de las vacaciones es incalculable. Pero detrás de estos encuentros hay implicada más gente. En el País Vasco, la Asociación Chernobil y Afanis (Asociación de Familias de Acogida de Niños Saharauis) son dos de las principales artífices de estos programas.
La asociación Chernobil lleva trayendo niños ucranianos desde 1996. Este año 398 niños han llegado a Euskadi, de los cuales 190 han venido a Gipuzkoa. Según afirma Enrique Angulo, voluntario de la Asociación Chernobil, la acogida surgió a raíz del desastre de la central nuclear. «La OMS dice que las personas que habitan en la zona deben abandonarla durante al menos 40 días al año». Los dos meses que pasan con las familias de acogida reconfortan los sistemas inmunitarios de estos niños y también les aporta una perspectiva más esperanzadora con la que afrontar sus vidas. «Estos niños viven en la pobreza, y el ver que hay alguien dispuesto a ayudarlos les hace tirar de orgullo y querer prosperar en su país».
El caso de los niños saharauis es parecido. Este año son 170 los que han llegado a Gipuzkoa. María Fernández, colaboradora de esta asociación, explica que el objetivo es alejar a los más jóvenes de las condiciones extremas de La Hamada en verano, «un auténtico pedregal en una de las zonas más inhóspitas del Sahara».
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