- El voto de EHAK ha permitido que la consulta de Ibarretxe siga adelante. ¿Cómo valora ese apoyo crítico?
- La izquierda abertzale ha abordado desde la responsabilidad su decisión de voto, pero sobre todo desde su posición más crítica. Nosotros ya dijimos en su día que no vemos en esta iniciativa ni un nuevo punto de inflexión para abordar de verdad y definitivamente lo que son las claves para un proceso de resolución del conflicto, ni que en el PNV veamos un agente real que defienda el derecho a decidir. Por lo tanto, valoramos positivamente que en el Parlamento Vasco se haya tomado esta decisión, pero somos muy críticos sobre el futuo de la iniciativa y sobre todo de que por este camino nos acerquemos de verdad a la resolución.
- Zapatero ha reiterado que no va a permitir que se celebre la consulta. ¿Es un pulso baldío?
- Es un pulso necesario. Al final estamos hablando del tope de la Constitución o de Zapatero que decide en Madrid si tenemos derecho a decidir o no. Y efectivamente ahí está el pulso que vive Euskal Herria con el Estado español. Lo que pensamos es que en estos momentos no se está situando ese pulso. Hay una iniciativa que se va a gestionar. Ya veremos cómo, porque Ibarretxe no termina de decirnoslo. Pero en su caso, si hubiera un pulso real ante lo que de verdad es la negación del derecho a decidir sería un pulso del que debería salir positivamente una iniciativa para caminar como pueblo. Pero es que no vemos que aquí haya un pulso real.
- ¿Cree que el PNV está planteando esta cuestión en clave electoral, como le reprochan algunos?
- La forma de gestarlo y sobre todo de gestionarlo desde el carácter partidista que se gesta y desde una iniciativa que sale a la luz cerca de las elecciones nos lleva a esa conclusión. De todas formas, creemos que tiene más calado que la mera necesidad de posicionarse ante unas elecciones cercanas. El PNV necesita posicionarse en cuanto al derecho a decidir. Es una realidad objetiva que hay una mayoría social que piensa que este país es un país y tiene derecho a decidir. El PNV tiene que dar respuesta a esa reivindicación y en vez de asumirla como tal y como proyecto para Euskal Herria a defenderlo ha hecho una desnaturalización de esa reivindicación. Sí es electoralista, pero creo que hay más debate de fondo.
- Rafa Díez propugnaba que hay que volver a Loiola, porque allí están las claves de la resolución del conflicto. ¿Cree que se puede recuperar el proceso iniciado en Loiola?
- Sí es una realidad reivindicada por la mayoría social que la solución al problema que vivimos tiene que venir por la negociación, el acuerdo, el diálogo, llegar a un acuerdo y hacer un camino conjuntamente que nos permita instalar otra realidad en Euskal Herria. Para recuperar ese camino del diálogo y la negociación Loiola es un referente y los contenidos de Loiola son un buen pilar. Ahí es donde ha habido la mayor aproximación histórica a una posible resolución del conflicto. Yo creo que va a ser un activo para abordar en un futuro que pueda ser cercano con una voluntad real de superar el conflicto.