DV. La licencia que el ministro de Industria, Miguel Sebastián, se permitió el martes en el pleno extraordinario del Congreso ha abierto el debate. Su decisión de acudir al hemiciclo sin corbata y de rechazar la que José Bono le regaló ha dado pie a una 'rebelión' contra esta prenda, que ha resultado ser incompatible con el ahorro de energía.
La polémica llega tras la decisión de Sebastián de mantener las instalaciones de su ministerio a 24 grados durante todo el verano para reducir el uso del aire acondicionado y, así, minimizar el consumo de energía. La decisión, inapelable, fue acompañada de una postdata: no hace falta llevar corbata salvo en actos oficiales externos y en reuniones de carácter institucional.
Dicho y hecho, el primero en dar ejemplo fue el ministro en la sesión extraordinaria que tuvo lugar en la Cámara baja el martes por la tarde. Sebastián decidió acudir con vestimenta informal y el presidente de la Mesa, José Bono, al ver que «un ministro» no llevaba la prenda, instó al ujier mayor a que le regalara una corbata de las que se venden en la tienda del Congreso, a un precio de 35 euros. Sebastián agradeció el gesto, pero rehusó ponérsela.
«La guardaré para octubre» -mes en que finaliza la orden energética-, anunció ayer Sebastián, después de comprobar la trascendencia que ha tenido su 'informalidad'. Además, siguiendo con la broma, decidió involucrar a Bono en su campaña veraniega y le regaló un termómetro para que sea dé cuenta de la necesidad de «subir la temperatura» en el hemiciclo.
El presidente del Congreso, que aún no ha manifestado si se adherirá o no a la iniciativa del ministro de Industria, no quiso dar trascendencia al asunto, «que no tiene más valor que el de una anécdota y el de una corbata regalada».
Efecto dominó
Pero la osadía del ministro Sebastián ha sentado precedente y ayer algunos miembros del Gobierno, entre ellos, el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, se apuntaron a la nueva moda estival y se quitaron este complemento. «Soy partidario de que en verano no se lleve corbata», señaló después de participar en la entrega de diplomas de la XXI promoción de subinspectores de Empleo y Seguridad Social.
Corbacho afirmó que a partir de la semana que viene seguirá el ejemplo de su homólogo de Industria y confió en que «el presidente no me riña».
«La formalidad se puede mantener con corbata y sin corbata», explicó, «es un complemento de la vestimenta y no la censuro, de hecho me encanta y tengo muchas, pero no hay que hacer de la corbata una especie de dogma por el que parece que estemos obligados a llevarla».
José Blanco, el secretario de Organización del PSOE, defendió en un programa de TVE -al que acudió encorbatado- que cada uno vaya al Congreso «como estime» y consideró un «despropósito» que se plantee «uniformizar» el Consejo de Ministros. «Es un debate que no tiene ninguna trascendencia», añadió.
Lo que da de sí el cambio climático.