DV. Rodeado de batas blancas y bajo un chaparrón veraniego que sorprendió a los presentes, el lehendakari Juan José Ibarretxe colocó ayer la primera piedra del centro Biodonostia, el primer instituto vasco de investigación sanitaria, que se ubicará dentro del complejo del Hospital Donostia.
El futuro edificio científico será el primero de estas características en Euskadi y el tercero del resto de comunidades autónomas, tras el Clínic de Barcelona y el Virgen del Rocío de Sevilla, lo que le situará en primera línea de investigación biomédica. De hecho, el proyecto nace con elevadas aspiraciones para convertirse en «referente europeo» de aquí a poco tiempo, pues su inauguración está prevista para el próximo año. Será la culminación de un largo camino, no exento de dificultades, que ha buscado crear sinergias entre la atención al paciente, la investigación de nuevos tratamientos y también la vinculación con las empresas del parque tecnológico de Miramón. Su proximidad física al futuro centro Biodonostia permitirá incrementar las colaboraciones.
El instituto se ubicará en el actual edificio de servicios generales del Hospital Donostia, que será completamente reformado durante un año. En total se invertirán 9,9 millones de euros, de los cuales 6,9 provendrán de los Presupuestos del Estado y el resto, otros tres millones, los abonará la Diputación foral. Osakidetza se hará cargo de los gastos de mantenimiento, equipamiento, material fungible y personal contratado.
Como punto de partida, el centro aglutinará las labores de investigación médica que ya se desarrollan en el citado hospital e intentará atraer nuevos talentos médicos gracias a un programa científico que se basará en cuatro líneas de investigación básicas (enfermedades cardiovasculares, infecciosas, digestivas y sistema nervioso) y otras cuatro áreas transversales (epidemiología clínica y medicina basada en la evidencia, salud pública, medicina regenerativa y nanotecnología).
La investigación sanitaria tendrá al paciente como principal beneficiario. Así lo aseguró el consejero de Sanidad, Gabriel Inclán: «Un hospital que investiga es un hospital que ofrece mejor atención médica y mayores oportunidades a sus pacientes», dijo.
89 investigadores
De eso ya saben algo en el centro sanitario donostiarra, que ha producido en diez años 490 artículos registrados en la base de datos internacional ISI. La creación de Biodonostia no es, ni mucho menos, fruto de la improvisación. Al contrario, lo que se persigue con el proyecto es crear una estructura «estable» para los investigadores, hasta ahora relegados a un plano menos visible dentro del sistema sanitario. A ese proyecto duradero también se incorporará el segundo instituto de investigación sanitaria vasco, que se construirá en el Hospital de Cruces en el plazo de un año, según anunció el consejero.
En Osakidetza hay 687 personas registradas con dedicación a la investigación, de las cuales 89 trabajan en el Hospital Donostia. Pero sólo una de cada cuatro puede dedicarse en exclusiva a estas tareas científicas. El resto compatibiliza esa labor con la atención a los pacientes.
«Hasta ahora hemos hecho lo que hemos podido porque no teníamos ni espacios apropiados, pero lo que estamos haciendo en este momento es abrir una nueva era en la que la colaboración entre la sanidad pública, la universidad y la empresa es el esquema en el que nos tenemos que mover», reconoció el lehendakari durante su intervención.
Ibarretxe respaldó con su discurso la investigación científica, de la que dijo debe ser «la palanca de transformación» de la sociedad vasca. Se dirigió también a los investigadores y médicos presentes en el acto. «Sois un aliado estratégico» para que el País Vasco se convierta «en referente en materia de investigación sanitaria en Europa en una generación», aseguró. La mejor baza para «colocar a la sociedad vasca en el mundo». aldaz