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RSS | ed. impresa | Regístrate | 5 julio 2009

Gipuzkoa

OCEANOGRAFIA, EL MUSEO DEL MAR DE DONOSTIA

La reconstrucción del edificio es el primer paso para convertirlo en centro investigador puntero. Tras la inauguración oficial de octubre se inicia otra ampliación

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DV. El Aquarium donostiarra mantiene su sabor pero cambia de piel. Decenas de trabajadores apuran estos días las obras de rehabilitación del viejo edificio que desde 1928 acoge el popular museo. Si los plazos se cumplen, el público podrá visitar ya el remozado Aquarium en agosto, aunque su inauguración oficial no tendrá lugar hasta octubre.
La ambiciosa remodelación del viejo Aquarium se ha realizado mientras el resto del museo permanecía abierto al público. El oceanario ha seguido recibiendo visitantes a la vez que el edificio original se sometía a una transformación total, que incluyó su vaciado completo y una reconstrucción que ha respetado los muros históricos. Toda la obra va acompañada de una reurbanización del entorno y una mejora del tránsito ciudadano entre el puerto y el Paseo Nuevo. Las escaleras se han reconstruido y se ha instalado un ascensor de uso público para conectar el muelle con el Paseo Nuevo y que se abrirá dentro de una o dos semanas,
Vicente Zaragüeta, presidente de la Sociedad Oceanográfica de Gipuzkoa, entidad responsable del Aquarium, se mueve estos días nervioso entre los operarios que instalan peceras, los técnicos que prueban ascensores o los carpinteros que repasan ventanas. «Ha sido una obra larga y complicada pero el resultado es espectacular», resume. «Con esta obra ofreceremos un centro de ocio de primer nivel para el visitante pero también damos un paso más en la consolidación del Aquarium como un lugar puntero en la investigación en cuestiones marinas y medioambientales».
Dentro del Aquarium se estudia y se investigará aún más en el futuro. Pero la obra casi terminada ofrece algunas novedades sustanciales al paisaje donostiarra. Como dice Zaragüeta, «la urbanización de todo lo que rodea al edificio es notable. En la terraza hemos ganado una plaza que ofrece una estupenda imagen de la bahía, cerrada por una barandilla de vidrio que permite una visión más completa del mar. Y en el muelle se dignifica toda la superficie que rodea al Aquarium, con materiales de primera calidad».
El presupuesto de la obra supera los 15 millones de euros, aportados por instituciones como el Ayuntamiento, la Diputación y dos departamentos del Gobierno Vasco. El proyecto ha sido dirigido por los arquitectos Angel de la Hoz y Cristina Fontán, y la obra ha sido ejecutada, «con mimo de orfebrería», en palabras de Zaragüeta, por la empresa Amenabar.
El Aquarium es un destino popular, y basta ver estos días la cola de visitantes que aguarda para recorrer sus instalaciones. Por eso lo más interesante para el público es conocer cuáles son las novedades en la visita que llegarán con la obra terminada.
De entrada, cambiará el acceso del público. Cuando ya esté en marcha el renovado edificio los visitantes entrarán al museo por una puerta habilitada en los silos del muelle, junto al mar. Ahí estará también la nueva tienda y una estación meteorológica que el presidente Zaragüeta destaca como una de las incorporaciones de mayor relieve. «Estará conectada con Euskalmet y dará información útil a navegantes, surferos... Será un complemento al observatorio de Igeldo pero con datos tomados en el nivel del mar».
Una vez dentro del edificio el visitante subirá en ascensor hasta la tercera planta y ahí iniciará la visita. En el tercer piso se expondrán elementos etnográficos, como la recreación de una vieja casa de arrantzale. En la segunda planta habrá elementos navales y maquetas así como el esqueleto de la gran ballena que durante años fue símbolo del Aquarium. Ese esqueleto se está restaurando en un centro especializado de Sevilla y a partir de ahora colgará en vertical, y con una imagen de cómo era la ballena en realidad.
En el primer piso estarán los acuarios, con la incorporación de nuevas y numerosas especies de peces de muy diversa procedencia. En los próximos días llegarán los animales desde países como Holanda o Australia para su progresiva «aclimatación» al nuevo hábitat. La visita continuará por el actual oceanario y su túnel de cristal, obra que fue construida en 1998.
Aunque las obras avanzan estos días a ritmo frenético es difícil imaginar que puedan estar concluidas en agosto. Pero Zaragüeta, con su proverbial optimismo, asegura que «en un mes todo estará listo para que el público pueda visitarlo». La inauguración oficial será en octubre, ochenta años después de que se abriera por primera vez el edificio y en este año en que la Sociedad Oceanográfica conmemora su primer siglo de existencia.
La inauguración no será, de todos modos, un punto final. Vicente Zaragüeta anuncia ya que en el mismo acto oficial tendrá lugar la colocación de la primera piedra de la tercera y no menos ambiciosa ampliación del Aquarium. Es una ampliación excavada bajo el Paseo Nuevo, desde el actual edificio hasta la curva donde se encuentra la escultura de Oteiza. «Es una obra cara y de dos años de ejecución, pero no podemos quedar paralizados: hay que seguir», aunque la financiación aún está por cerrar. Esa ampliación estará consagrada a la investigación: «Será un lugar de análisis de los túnidos con los mejores especialistas del mundo en la materia», anuncia el presidente del Aquarium. Como dice su eslogan, «será una ampliación que traerá cola».
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