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RSS | ed. impresa | Regístrate | 6 julio 2009

Guipuzkoa

consumo

Los descuentos intentan animar una temporada difícil para el comercio marcada por el mal tiempo y la crisis

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Y tras las promociones llegan las rebajas
Dos amigas observan unas camisetas de verano con 30% de descuento. /JOSE MARI LÓPEZ
DV. Cuenta María que hace muchos años ella y su hermana solían desplazarse desde Goierri hasta San Sebastián para el inicio de las rebajas. «Tendrías que ver aquello. Solía haber cola para entrar en algunas tiendas y te iban llamando: 'que pase el número seis'. Cómo cambian los tiempos». Ahora que ya no hace falta guardar fila, María sigue conservando la costumbre de dar una vuelta por la capital por estas fechas. «Y no porque busque nada en especial, pero me gusta salsear. De todas formas, las rebajas son ya un poco descafeinadas, porque muchas tiendas llevan tiempo con descuentos».
Así es. Oficialmente ayer se inició el periodo de rebajas, pero no era difícil encontrar tiendas de ropa, calzado y complementos con ofertas del 30 o incluso del 50% desde mediados y finales de junio. Son las llamadas promociones, a las que algunos comerciantes atribuyen un efecto arrastre, «porque una vez que empieza uno te obliga a colgar también el cartel con descuentos. De lo contrario, le gente no entra a la tienda».
Efecto arrastre
Lourdes Lázaro, gerente de DonostiSShop, explica que la dureza de la campaña ha propiciado el aumento del número de comercios respecto a temporadas anteriores que se ha sumado a esta política de ventas. «Y es un problema grave, porque las rebajas oficiales empiezan hoy -por ayer- pero las encubiertas llevan un mes», comenta la gerente del organismo que engloba a varias asociaciones de comerciantes de San Sebastián y a la federación mercantil. Estas promociones «no dejan de ser ganchos para atraer a los clientes. Lo que marcan algunos es una pauta a la que los demás se van sumando. También es cierto que quizás son las grandes marcas y franquicias las que empiezan de alguna manera y al final el comercio pequeño tiene que sumarse al carro».
Y esto significa reducir las expectativas de beneficios en época de vacas flacas. Y no sólo por la crisis económica, que también, sino por la adversa meteorología. La incesante lluvia de la primavera no incitaba precisamente a comprar las sandalias y los vestidos de tirantes que se exhibían en los escaparates en unas jornadas más propicias para comprar una gabardina. «He estado hablando con distintos comerciantes y me han dicho que durante el mes de junio no han vendido nada. Ha sido una temporada muy floja, muy difícil, fundamentalmente por el tiempo», comenta Lázaro.
Ayer la cosa estaba un poco más animada, sobre todo por el tirón que ejercen las grandes cadenas, como Inditex, que estrenaba rebajas tal y como anunciaba en una de las pocas páginas de publicidad, o la única, que inserta en los medios impresos. Para las diez de la mañana ya había un grupo de personas esperando a las puertas de una de las tiendas de su buque insignia, Zara, en el centro de Donostia. Cinco minutos después, ya se oía el ruido de la máquina registradora, que ayer sonó mucho más de lo normal.
Los clientes más madrugadores van a tiro hecho. «Le había echado el ojo a un vestido de 90 euros, que para ser Zara no es barato, y lo he encontrado con una rebaja de 30 euros. No está mal», comentaba Maite. Su amiga Ainhoa también había fichado un chaleco negro con tachuelas, muy a la última, «pero resulta que está en las estanterías de nueva colección y no tiene descuento». Un pequeño chasco que mitigó comprando unas sandalias negras. «Si entras en un sitio así, es muy difícil no acabar picando...».
En Bellerose, los descuentos de hasta el 50% arrancaron el viernes. La tienda de la calle Getaria se estrenó en abril, «así que tampoco tenemos referencias para comparar», comentaban las dependientas que venden prendas belgas de sport urbano. Cuentan que de momento han cumplido objetivos y que el almacén está más vacío de lo previsto en este inicio de rebajas, pero reconocen que, en general, la crisis se nota. «Casi tienes que dar gracias a la gente por entrar a la tienda».
Las fechas influyen: «A principios de mes, cuando la gente cobra, se paga con billete grande. A partir de la segunda quincena, billetes pequeños...». Y el tiempo también: «Es la excusa de siempre. Si hace malo, porque hace malo, y si hace bueno, porque me voy a la playa».
Abrigos en agosto
Maite, dependienta de Solca, corrobora la influencia de la climatología. «Con mal tiempo la gente espera porque sabe que a mediados de mayo va a tener descuentos». En este clásico de San Sebastián ya estaban de promociones y, como en otras muchas tiendas, ya han recibido un avance de la temporada de otoño-invierno. «Tenemos seis armarios con mercancía». Para principios o mediados de agosto esta ropa estará expuesta. ¿Y la gente compra ropa de abrigo a mitad de año? «Sí, tenemos clientela de fuera». Maite habla de venezolanos y mexicanos que no fallan al veraneo donostiarra y que ya tienen su ruta de compras en la capital.
Algunos guipuzcoanos también se animan. «Es que tienes todo el abanico para elegir. Hay de todas las tallas y cosas que se sacan al principio y luego no se repiten». De lo poco que ha podido ver, Maite augura una tendencia: el gris seguirá estando de moda.
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