DV. El antiguo sanatorio de Uba, ubicado en el centro del parque de Ametzagaina, será derribado en este verano para ubicar un moderno albergue con 80 habitaciones y unas 250 camas. La Fundación Emaús, que ha trabajado en este inmueble durante los últimos 25 años, entregó ayer las llaves del edificio al Ayuntamiento después de haber trasladado toda su actividad de reciclaje a las modernas instalaciones del polígono Belartza.
El director de Emaús, Javier Pradini, hizo entrega ayer al Ayuntamiento de las llaves del edificio mediante un sencillo acto que incluyó una visita por las diferentes dependencias. En representación municipal acudió el concejal de Fomento, Enrique Ramos, quien explicó que la parcela se destinará en breve a acoger «un albergue de última generación», un tipo de establecimiento hostelero del que la ciudad «carece» y que pretende ofrecer alojamiento a un visitante cada vez más habitual: jóvenes formados y bien informados, y familias con hijos, dos modelos de turistas que aunque tienen poder de compra, no quieren gastarse mucho dinero en pernoctar -un 10-12% de quienes llegan a la ciudad responderían a este perfil-, viajan bastante y lo hacen en cualquier estación del año, no sólo en verano.
Turistas enganchados a los vuelos low cost, que valoran los servicios que dispondrán, el entorno, la naturaleza, y que a buen seguro encontrarán en este enclave rodeado de vegetación, en el centro del parque de Ametzagaina, una oportunidad diferente de alojarse en la ciudad. Se trata de ofrecer habitaciones económicas -18-20 euros-, flexibles -con un número de camas variables que tendrán posibilidad de comunicarse entre sí, etc- y con buenos servicios, de tal forma que se diferencien muy poco de un hotel.
El estudio básico realizado estima que se podría realizar un edificio de arquitectura bioclimática de cuatro plantas con un sistema de distribución interior flexible, que ofreciera unas 70-80 habitaciones de diferentes tamaños, desde las de 2-4 personas hasta las de 6-8, equipadas hasta con servicios de internet sin cables -el diseño arquitectónico final dependerá de lo que planteen las empresas que se presenten-. La planta baja y sus alrededores servirán tanto para el albergue como para los usuarios del parque de Ametzagaina, que encontrarán en este punto una de las puertas de entrada a esta gran zona verde. Cafetería, aparcamiento, zona de juegos infantiles, y un punto de interpretación de la naturaleza completarán la intervención arquitectónica.
Imagen del edificio original
El Ayuntamiento trabaja ahora en el proyecto de derribo, unas obras que según Enrique Ramos se podrían producir en el plazo de un mes. Igualmente, se perfila el pliego de condiciones del concurso, en el que se pedirá un modelo de edificio «que de una u otra forma recuerde al original», con unos volúmenes determinados y un conjunto de servicios. Tras el verano lanzará el concurso y las obras podrían comenzar a final de año. Según Ramos, para las Navidades de 2009 podría estar en funcionamiento el nuevo albergue.