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RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 14 febrero 2012

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«La importancia estratégica del coltan es superior a la del petróleo. Se está librando una batalla sin cuartel por su control y está costando millones de vidas». Lo denuncia Alberto Vázquez-Figueroa (Santa Cruz de Tenerife, 1936), el primer fabricante español de best sellers, que vuelve a la arena editorial con Coltan (Ediciones B). Con más de 60 títulos a sus espaldas y unas ventas multimillonarias, Vázquez-Figueroa novela ahora la encarnizada y sorda guerra por el control de este escaso mineral, coltan o coltán. Es una mezcla de columbita y tantalita de la que se extrae el niobio y, sobre todo, el tantalio, un superconductor esencial para la fabricación de teléfonos móviles, ordenadores, pantallas de plasma, implantes médicos, y las armas más sofisticadas, como los misiles teledirigidos o los sistemas de comunicación militar. Dice Vázquez-Figueroa que con esta nueva novela quiere, además de entretener, poner el dedo en la llaga y sacar a luz una realidad oculta. «Me importa un comino que mis libros pasen a la historia», asegura un narrador de éxito que lleva años empeñado en acabar con la escasez de agua potable en el mundo. A ese empeño dedica «toda mi fortuna y casi toda mi energía». Tiene patentado un sistema potabilizador de agua salada que no deja de ofrecer a distintos gobiernos, a unos políticos que considera «ineptos» y una compañías eléctricas «que prefieren negar la evidencia y mirar hacia otro lado para no perder su negocio».
El Congo atesora las mayores reservas de coltan, el 80% de las existencias mundiales de una materia prima cada día más valiosa, con presencia testimonial en países como Tailandia o Australia. «Su control es la causa de todas las guerras que se libran en esa zona central de África, que se han cobrado más de cuatro millones de vidas, y que nos quieren vender como conflictos tribales», denuncia este veterano narrador, antiguo periodista y corresponsal de guerra, autor de éxitos como Tuareg, Ébano o Anaconda.
A Vázquez-Figueroa no le cabe duda de que «quien controle el coltan, controlará el mundo». «Este mineral es clave para las telecomunicaciones, la industria bélica o la medicina más sofisticada», afirma. «Con el petróleo nos engañaron miserablemente, haciéndonos creer que en 2004 se habrían agotado las reservas. Hay petróleo en todas partes y lo habrá en los próximos cuatrocientos o quinientos años. Quien quiera controlar el futuro tendrá que controlar el coltan, un material insustituible, y es ahí donde presionan y operan los corporaciones norteamericanas como Blackwater que respaldan Bush y Cheney», denuncia. «Por cada litro de petróleo que consumimos realizamos un centenar de llamadas de móvil y más de un millar de consulta a través de Internet» precisa para dar prueba de su importancia.
Oscuro
Estados Unidos, El Congo, Brasil, Cuba o Canadá son algunos de los escenarios de esta novela en la que Vázquez-Figueroa destripa un negocio con partes muy oscuras.
«Cuando nos piden que reciclemos nuestros teléfonos móviles no es por conciencia ecológica. El coltan que se utiliza en su fabricación es reciclable al 25% y hay una empresa canadiense especializada en la recuperación de este material con una conductividad 80 veces superior a la del cobre, ultrarrefractario, ligero y capaz de soportar altísimas temperaturas sin alteraciones».
Ha viajado a todos los escenarios que recorre en su libro, en especial al corazón del Congo, la reserva de Virunga de los grandes simios que recorrió de punta a cabo durante los 21 años que pasó en África. Unos gorilas que también están siendo víctimas de esta encarnizada guerra del coltan.
Esta, como sus últimas novelas, ha nacido «de la actualidad y de las cuestiones e inquietudes que me suscita», dice Vázquez-Figueroa, que lleva casi medio siglo facturando éxitos y que ya tiene entre manos una nueva novela sobre el patriarca del casa de Saud, el fundador de Arabia Saudí. «Quizá cometí un error al dejar la novela de aventuras», se cuestiona el autor de Ícaro o Manaos. Sus narraciones son ahora más comprometidas, pero no pone la mano en el fuego por todos sus libros, a los que permite acceder gratuitamente a través de su página de Internet.
«Tuareg es la mejor novela que he escrito en mi vida. Entre sesenta títulos las hay mejores y peores, pero no tengo la menor pretensión de que pasen a la historia. La posteridad me importa un comino. Quiero entretener y enseñar algo», insiste.
Periodista, cazador, aventurero, submarinista, corresponsal de guerra y emprendedor, Vázquez-Figueroa persiguió con denuedo un éxito que tardó lo suyo en alcanzar. «Empecé a escribir a los 16 años. Mi primer editor me dijo que jamás me ganaría la vida escribiendo. Perseveré y escribí una veintena de libros antes de empezar a publicar. Luego logré publicar hasta 15 libros que pasaron con más pena que gloria, hasta que con 39 años el éxito llegó de la mano de Ébano», se ufana. COLPISA
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