DV. A primeros de este año se puso en marcha el servicio de alquiler de bicis, 125 vehículos blancos y azules a los que se puede acceder con el pago de doce euros al año. Funciona todo el año a través de una tarjeta, premia los viajes de poca duración y se ha llegado en menos de cinco meses a los 860 abonados desde que el 9 de enero se apuntaran los primeros doce interesados.
Pese al éxito de la iniciativa, el concejal de Movilidad, Ernesto Gasco, insiste en que las previsiones son más ambiciosas. De momento, su departamento se plantea convocar un nuevo concurso este mismo otoño para que, ligado a la publicidad y colocación de nuevas marquesinas de autobús, plantearía nuevas paradas y más vehículos. El edil es consciente que el verano será una época de prueba y también que la puesta en marcha de más estaciones y bidegorris como el de Morlans, supondrán un incremento considerable de usuarios. En el nuevo concurso, la cercanía a ese carril bici que cruzará desde Amara hasta Ibaeta será determinante para ubicar un nuevo punto.
Más allá de un primer periodo experimental en el que sólo funcionaron las paradas de Boulevard y Pío XII, en estos momentos hay cinco puntos de recogida y depósito, estos dos que fueron los primeros, el aulario de la Universidad, la plaza Secundino Esnaola en Gros y la estación del Norte.
La necesidad de aumentar el número de puntos es una de las quejas de unos abonados que, por otro lado y según los informes del departamento de Movilidad, se encuentran bastante satisfechos con los resultados y el funcionamiento del sistema.
En su momento, la diputada de Transportes, Arantza Tapia, aseguró que la Diputación se implicaba en el servicio y que colocaría tres nuevos puntos, uno de ellos, con toda seguridad en la plaza de Easo, junto a la estación del Topo. Todo indica que la medida se implantará en un plazo de tiempo relativamente breve, a lo largo de este año, y que las otras dos paradas estarán ubicadas bajo la propia Diputación, en la plaza de Gipuzkoa, y en el apeadero de Lugaritz. Los tres puntos son estratégicos para la comunicación de la capital con el resto del territorio y se fomentaría así que quien llega a Easo pueda coger la bici de alquiler para llegar a la playa de La Zurriola, por ejemplo.
Para mayores
Desde que el servicio se puso en marcha, uno de los datos que más ha sorprendido a sus responsables es que lo que en principio parecía una iniciativa dedicada a los más jóvenes, son quienes tienen entre 40 y 60 años los que mejor han acogido el sistema. Si el reparto entre hombres y mujeres arroja porcentajes muy similares, 49,92% ellas y 50,07% ellos, no ocurre lo mismo en las edades.
Sólo un 1,96% de quienes utilizan la bici de alquiler tienen menos de 20 años, curiosamente un porcentaje inferior que el 12,40% que suponen los mayores de 60 años. Entre los 20 y los 40 suman el 34,84% de los usuarios, mientras que quienes tienen entre los 40 y los 60 años son el 51,28%.
¿Cuáles son sus principales dudas? Aquellas relacionadas con el funcionamiento del sistema. Y sus sugerencias que se incremente el número de estaciones y de bicicletas y que se amplíe el horario.
El Boulevard es el punto de recogida y depósito más utilizado con mucha diferencia, casi mil usos sobre el siguiente en aceptación que es la estación de Pío XII, 3.401 frente a 2.523. Secundino Esnaola en Gros y la Universidad tienen usos similares, alrededor de 2.300. La estación del Norte es el punto con menor aceptación, 1.889 bicis recogidas.
Otro dato estudiado por el departamento de Movilidad tiene que ver con los días de la semana en los que el servicio funciona de forma más activa. Desde que se presentara la iniciativa se hizo hincapié en que la vocación de las bicis de alquiler no era dar nuevas opciones de ocio sino, ofertar otra fórmula para acudir al trabajo o a los centros de estudio. Y parece que el objetivo se ha cumplido. Los domingos es el día con menos usos, 913, mientras que son martes, miércoles y jueves, con más de 2.000 los que se llevan los porcentajes más altos.
Otro dato que indica también el cumplimiento de este objetivo es la duración de los viajes. Los doce euros anuales que se cobran permiten una utilización con un sólo límite, que no se pedalee más de una hora. El abonado podrá coger la bici en cualquier momento, pero si lo utiliza más de una hora deberá pagar un suplemento de un euro, tres si son dos más. La mayoría utilizan menos de una hora para desplazamientos.