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RSS | ed. impresa | Regístrate | Jueves, 24 mayo 2012

Sociedad

MOTOCICLISMO
Un día en el circuito
Faltos de un circuito en ninguno de los territorios de Euskadi, los motoristas que saben que correr, se corre en pista, se desplazan a Pau y a Nogaro. A Albacete y Lleida

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DV. Cada vez hay más motoristas de máquina grande, potente, alta cilindrada, buen puñado de caballos encabritándose en el motor, que deciden que sus motos no correrán en carreteras asfaltadas de peligros por las que circulan otras máquinas, otros monstruos, otras cuádrigas. Uno de los instructores del Omnia Motor Team que, con la colaboración de muchas de las más importantes de las marcas guipuzcoanas del universo de las dos y cuatro ruedas, organiza cursillos de pilotaje en Pau (5 de septiembre) y Nogaro (8 de agosto), confesó que se le habían muerto demasiados amigos y había asistido a demasiados funerales como para no comprender que rodar fuerte, se rueda en circuito.
Aprendiendo a rodar
Y no se trata sólo de ir a circuito para echar al galope los caballos de tu moto. Se va también a aprender a pilotar. No únicamente en pista. También en carretera. Otra toma de conciencia altamente señorial y saludable. Nadie puede cogerse una Yamaha R6 (10.500 euros, 599 cc, cuatro cilindros en línea inclinada, 16 válvulas, 94,9kW@14.500 rpm), matricularla y salir a la variante con ella si su anterior moto era una 125 urbana. Quien así lo entiende salvaguarda su vida, la de su máquina y la de otros seres humanos y otros vehículos de fibra de vidrio, acero y neumáticos. Porque mucho, si no todo lo que se aprende en circuito se puede, se debe, aplicar a la conducción en carretera. Desde el punto exacto en que el freno ha de ser acariciado, que no maltratado, hasta la necesidad imperiosa de no mirar al ángulo de una curva cuando entras en ella sino de mantener los ojos fijos en la salida, en el más allá de la carretera. Un curso de pilotaje entre las curvas, en la chikane, en el famoso sacacorchos de Pau (comparado por los motards más clásicos al mítico de Laguna Seca. Recomendación: tirar en él la moto lo antes posible para volver a tomar la curva de derechas de salida), o en su curva cuatro, ciega y de izquierdas, proporciona al piloto novato, al principiante e incluso a los bastante rodados, auténtica seguridad en sus capacidades y extremo conocimiento de sus límites.
Los motoristas que habitan en las costas del Golfo de Vizcaya acuden a medirse y ser medidos sobre el asfalto a los circuitos de Pau Arnos, en el corazón del Bearn, y al Paul Armagnac de Nogaro (La European Superbike School, británica, imparte allá sus clases de conducción), circuito de 3.636 metros situado en la Gascuña francesa. no lejos de Mont de Marsans. Allí, en 1974, un aún desconocido Alain Prost conquistó la Copa Renault de Europa. Sin embargo, es habitual encontrarse a motoristas cabalgando en sus Honda CBR600, sus Suzuki GSXR 750 o sus Yamaha R1 de vuelta de circuitos más lejanos como el de Albacete (allí rodó y mucho el mítico Santiago Herrero). Tal vez regresan igualmente de la segunda concentración dicha Diablo Day celebrada en el novísimo y espectacular circuito de Alcarrás, Lleida.
Caravana en Biriatou
Precisamente de Alcarrás volvieron el 16 de junio unos cuantos de los pilotos que el 23 quedaron citados a las 5.45 de la mañana en el arcén del peaje de Biriatou. El Omnia Motor Team (www.omniamotorteam.com) había organizado para la víspera de San Juan su primer stage de pilotaje de la temporada 2008-9. Ninguno de los pilotos, ni instructores ni alumnos, haría el trayecto hasta Pau en moto. No eran horas. No eran carreteras. Las motos, una sorprendente KTM Super Duke, alguna Aprilia, dos clásicas inglesas -Triumph- con inyección de sangre japonesa, alguna soberbia Ducati de próxima generación y un puñado de fidelísimas máquinas niponas, iban sobre remolques, atadas con cinchas, protegidas sus ruedas con envolturas de goma y piel. Se fue formando así una serpiente de acero de muchos coches y 70 motos. A las 7.45 am las inscripciones estaban formalizadas en un circuito que casi no había despertado. A las 8. 20 ya salían las primeras tandas de warn up, reconocimiento de circuito. Tanto entonces como a lo largo de todas las rodadas (el circuito estaba alquilado hasta las 17.30) los alumnos salían custodiados por un instructor. Siete forman el equipo colegiado de Omnia, comandados por un piloto profesional, Mikel Coretti. Ellos son Félix y Sergio Espinosa, Alberto Lamelas, David Guedes, Agustín Muñoz y Jorge Moreno.
No velocidad
Unos reconocen y se reconocen en el circuito. Otros asisten a las distintas clases teóricas. En ellas se construye y deconstruye cada curva (la 3 es de izquierdas, precedida de una pequeña recta de bajada que acaso tomes a 165 km/h. Después de salir de la 2ª hay que pegarse a la derecha de la pista para tumbar con ganas antes de llegar al punto medio de la curva. A unos 115 km/h... es curva rápida). Pero sobre todo se anuncia a los novatos que lo que sentirán en circuito no tiene nada que ver con lo que se experimenta día a día en carretera. Por de pronto, no existe la sensación de velocidad... ¿En serio? Realmente. ¿Por qué? Primero: porque estáis solos tú y tu moto. Es decir, la imperiosa sensación de velocidad la crean los otros: los coches que pasan a tu lado, los que vienen de frente por el otro carril, los árboles; los ruidos de la ciudad, de la autopista, los edificios... En circuito nada de eso existe. Tu cuerpo experimenta bellos sobresaltos que tienen que ver más con las leyes de la física que con el rodar alto. No ves obstáculos, no ves peligros. No quitamiedos asesinos, no rayas deslizantes. Claro que puedes caerte. Y en la curva 2 (a derechas, cubre más de 180º de radio decreciente...) salirte recto hacia la izquierda. Pero en circuito es otra historia. Otros ruidos. Otra teoría del peligro y la seguridad.(¡Cuidado! en Pau hay médico en pista pero no ambulancia. En caso de que des con tus huesos seriamente en el asfalto te sacarán en el camión de bomberos). Pero además, en un circuito lo que impone no es tanto el rodar acaso a 190 km/h (en la recta de meta) sino el hecho de tener que descelerar inmediatamente a 60. Ese es el momento cumbre. Para novatos y para quienes incluso llevan puesto por mote El abuelo (Antonio, de Soraluze) por los muchos años vividos y los muchos kilómetros rodados.
Tras las teóricas, tandas de pilotaje: recomendación primera: finezza absoluta, suavidad total, al accionar el freno. Segunda: saber qué marcha exige cada curva y el lugar exacto donde empezar a negociarla. ¿Tiempos para trazar todo el circuito? El récord no nos preocupa. Está a 1' 24'' en una supersport de calle. Algunos lo trazan en 1' 35''. Y en 1' 40''. Pero lo importante es otra cosa: la finezza y el admitir que aquí, sí puedes. En carretera, no merece la pena.
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