DV. La llegada del verano y las vacaciones puede hacer que la mascota de la casa se convierta en un auténtico estorbo. Esta circustancia lleva a algunos propietarios de perros y gatos a abandonarlos, a dejarlos en la calle a su suerte, después de haber sido el regalo estrella de un cumpleaños o las navidades... En Donostia la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Gipuzkoa (SPAPG) recogió a 329 perros y 402 gatos abandonados en las calles de la ciudad durante el año pasado. Y la tendencia «no es decreciente», según apuntó la presidenta de SPAPG, Itziar Mintegi. Un total de 745 perros y gatos en 2006; 745 en 2005; 677 en 2004; y 762 en 2003.
Este problema va a ser objeto de análisis en la mesa redonda que se celebra hoy a las 18:00 horas en la capilla del centro de recursos medioambientales de Cristina Enea. El evento pretende ser una llamada a la reflexión en unas fechas muy señaladas, poniéndo el enfasis en una realidad «sangrante» y unas cifras «escandalosas».
Según explicó ayer Mintegi, «se trata de un fenómeno que sigue presente entre nosotros y pasamos de puntillas. Cuando se abandona a un animal, el que tiene mucha suerte acaba en un albergue. El resto probablemente morirá atropellado, en peleas ilegales o acabará en un laboratorio. La gente hace con ellos verdaderas barbaridades. Nos hemos encontrado cachorros de perros en los contenedores de basura, otros dentro de bolsas de plástico vivos, atados en el monte sin agua ni comida...»
En adopción
La citada Sociedad recoge diariamente a animales de la calle y de los particulares que no pueden o no quieren seguir atendiéndolos. Los interesados en obtener una mascota acuden al centro, donde se tramita la acogida.
«Los perros y gatos que corren la suerte de acabar en un refugio permanecen 30 días en las instalaciones a la espera de dar con el dueño; en el caso de que no lo tenga, se da en adopción», explica la presidenta. Los animales salen capados, estirilizados y con el microchip. La adopción es gratuita, pero hay que pagar la vacuna y el microchip.
Las adopciones en Gipuzkoa durante el pasado año ascendieron a 346 peros y 118 gatos. Si las familias no llegan, el caso más trágico es el sacrificio. «El refugio cuida de los animales y los saca a delante. Pero llega un momento en que hay que sacrificarlos porque se da tal masificación que no podemos hacernos cargo de todos. Ha habido casos de particulares que nos han traído perros de hasta 13 y 14 años. ¿Quién los va a adoptar? Lo ideal sería que tuviéramos lista de espera para adoptarlos. Desgraciadamente no es así».
El abandono de animales está recogido en la Ordenanza municipal para la Protección y Tenencia de Animales, aprobada en el año 1993. Esta norma contempla sanciones divididas en leves (30 a 300 euros) graves (300 a 1.500 euros) y muy graves (de 1.500 a 15.000 euros). Sin embargo, la persona que comete el abandono queda impune en la gran mayoría de los casos.
El concejal donostiarra de Medio Ambiente, Denis Itxaso, asegura que «no son demasiados los expedientes que se instruyen porque no contamos con la suficiente información. Si tienen el chip incorporado nos resulta más fácil hacer el rastreo».