Patxi López afronta la semana previa al Pleno parlamentario del viernes persuadido de que muchos nacionalistas consideran que la consulta de Ibarretxe trae más problemas que soluciones. Descarta un futuro «frente común» con el PP pero no rechaza ningún futuro apoyo para gobernar.
-¿El 27 de junio saldrá adelante el proyecto de Ley de Consulta?
-El objetivo de Ibarretxe es ése. Éste es un proyecto de ley que nace desgraciadamente para buscar el entendimiento con EHAK y no para buscar el entendimiento con los partidos democráticos. El lehendakari sabe que los 18 parlamentarios del PSE van a votar en contra de una propuesta que lejos de unir a la sociedad vasca, la divide. Muchos nacionalistas creen que esta consulta trae más problemas que soluciones para Euskadi y no comparten esta deriva radical. Más aún en la actual situación de incertidumbre económica. El PNV ha dejado de ser una garantía real de orden y estabilidad. Genera una gran incertidumbre.
-Pues Ibarretxe dice que Euskadi ha hecho sus deberes mejor que los demás ante esta crisis económica...
-Sólo faltaría que no lo hubiera hecho así con los recursos económicos que Euskadi tiene y que permite nuestro elevado nivel de autogobierno.
-Ha dicho también que las dos preguntas de su consulta no buscan la independencia, que sólo hablan de final dialogado de la violencia y de acuerdo entre partidos.
-Últimamente cada una de las grandes frases que utiliza Ibarretxe oculta una gran mentira y lo hace también cuando habla de las preguntas de su consulta como el reflejo de un principio ético y otro democrático. Está haciendo protagonista a ETA y poco tiene que ver con la deslegitimación de la violencia. Además, salta por encima de las reglas de juego para dar alas a sus obsesiones. Dice que quiere el diálogo, pero ya nos dice de antemano que la solución reside en el ejercicio del derecho a decidir. ¿Qué es de lo que tenemos que dialogar entonces? Si de verdad quisiera un diálogo no hubiera montado este lío sino que hubiera bastado con que hubiera convocado a los partidos. Nosotros hubiéramos ido al encuentro.
-Pues Ibarretxe precisa que sí busca el acuerdo entre vascos...
-Pues ha tenido diez años no ya para conseguirlo sino para cuando menos intentar un acuerdo. Han sido diez años centrados exclusivamente en su intento de imponer a la mayoría de la sociedad vasca su visión nacionalista radical estrecha y rancia.
-¿Pero tanto miedo genera una consulta?
-Una consulta en sí misma no es buena ni mala. Si es legal y sirve para refrendar un acuerdo es un factor de integración, como ocurrió con el Estatuto. Pero si desune y divide como ésta, es evidente que no es una solución. ¿Qué va a pasar cuando los ayuntamientos se descuelguen? ¿O cuando las Juntas de Álava, como ya han hecho, digan que no? Si la consulta es para dividir a esta sociedad es una irresponsabilidad que perjudica, que es mala para Euskadi.
-Aunque al final no habrá consulta...
-Claro, estoy convencido de que no, que al final nadie podrá saltar por encima de la ley.
-Pues Alfonso Guerra ya ha pedido la intervención directa del Estado.
-No comparto sus declaraciones. Además, Alfonso Guerra no refleja el sentir ni del PSE ni del PSOE. Sus palabras han hecho un favor al victimismo de Ibarretxe.
«Derecho a convivir»
-Ibarretxe cree que la mayoría de la sociedad vasca defiende el derecho a decidir. ¿Usted está de acuerdo?
-Ibarretxe quiere repetir las condiciones que le llevaron a ser lehendakari en 2001 con el respaldo de 600.000 votos. Quiere volver a jugar el papel de víctima, quiere volver a la política de bloques y de frentes. Y respecto a la capacidad de decidir, nosotros decidimos sobre más del 90% de lo que afecta a la vida de los ciudadanos, más que cualquier otro país autogobernado del mundo. Lo que no podemos hacer, como quiere Ibarretxe, es decidir lo que nos corresponde a nosotros y lo que corresponde a los demás. Pero es que, además, por encima del derecho a decidir está el derecho a hacerlo en libertad y el derecho a convivir en paz. La convivencia que respeta ideas y sentimientos es la mejor seña de identidad.
-¿Por qué se niegan los socialistas a negociar con él lo que negociaron con la izquierda abertzale en Loiola?
-Es otra de las falsedades que ocultan sus frases. Nos parece muy lamentable que alguien utilice lo que fue en Loiola un intento noble y compartido con el PNV para integrar a la izquierda abertzale en el sistema democrático. Yo no voy a pedir a los nacionalistas que dejen de ser nacionalistas. Si quieren ir a mesas de diálogo con los papeles de Loiola que vayan, como si quieren ir con la autodeterminación, con el plan Ibarretxe o con la independencia. Nosotros iremos con nuestras posiciones. Nosotros queremos recuperar el 'alma' del Estatuto, porque para nosotros el Estatuto es más que un listado de transferencias, es un marco de convivencia y de pacto. No nos negamos en absoluto a hablar sobre los temas que se tocaron en Loiola, sobre los que saben que no hubo al final acuerdo ni siquiera entre el PNV y el PSE. Si hubiera habido un acuerdo, hubiésemos estado en otra situación.
-¿Pero hubo preacuerdo? ¿Están ustedes dispuestos a negociar sólo el derecho a decidir para que ETA deje la violencia?
-Vuelvo a repetirlo. Lo primero que haré si gano será convocar a los partidos para buscar un acuerdo. Si quieren llevar los papeles de Loiola, que los lleven. Pero es que están siendo más claros que nunca. En la Universidad de Stanford, Ibarretxe interpretó el derecho a decidir como derecho de autodeterminación. Los socialistas no estamos dispuestos a aceptar eso.
-¿Es posible algún día volver a lo tratado en Loiola?
-Para un futuro consenso político uno tiene que partir de lo que tiene. Y en Euskadi tenemos el Estatuto. El objetivo mayor pasa por buscar un consenso amplio y transversal a poder ser mayor del que tuvo en su día el Estatuto.
-¿Usted cree que en el nacionalismo vasco se pretende reeditar un proceso como el de Lizarra?
-Algunos seguro que lo pretenden. Pero con muchos problemas en su seno.
-Pues el PNV ha cerrado filas...
-Una cosa es que el PNV haya cerrado filas y otra que un amplio mundo sociológico del nacionalismo esté por la labor. El PNV no controla al Gobierno Vasco, que por cierto está ahora gastando dinero a chorros en campañas de publicidad. ¿Y dónde está Ibarretxe en los problemas de este país? Sólo se ha dedicado al 'monotema'.
-¿Cree usted que el PSE tiene credibilidad en defensa del autogobierno?
-Creo que sí, que nuestra trayectoria así lo avala. Los grandes acuerdos en este país han sido precisamente gracias a nosotros.
-El PNV critica que su única obsesión es echarles del poder...
-Demuestran muy poca cultura democrática. La alternancia es lo más sano de una democracia.
-¿Será lehendakari el que más apoyos parlamentarios tenga?
-Sí, pero primero más apoyos ciudadanos. Estamos convencidos de que seremos los que más apoyos ciudadanos concitemos.
-¿Y apoyos parlamentarios? Ibarretxe cuenta con EA y EB...
-Eso lo veremos después. Lo que no queremos es que sea un gobierno contra nadie ni para pasar facturas ni revanchas a nadie. Que nadie me busque para cavar trincheras. Tenderemos la mano para hacer país, no para las trincheras.
-¿Quiere el apoyo del PP para ser lehendakari?
-Desde luego no lo rechazo, como no rechazo ninguno, pero descarto de lleno un frente común.
-¿Se ve gobernando con el PP?
-No. Me veo gobernando. Busco apoyos lo más amplios posibles, pero nunca para hacer un gobierno de frentes.
-¿Qué opina de Basagoiti como futuro líder del PP vasco?
-Ojalá sea capaz de reorientar su política para no ser el partido permanente a la contra. No nos olvidemos de que ha sido un partido que se ha encargado de dinamitar todos los puentes de encuentro.
-¿Volverá a reeditarse la dinámica preelectoral de 2001?
-Aquella estrategia se acabó. El PSE no va a jugar nunca más. Pasará a la historia aunque algunos quieren volver a repetirlo. Que no cuenten con nosotros.
-Finalmente, las mociones de censura contra ANV se han mostrado inviables por falta de apoyos. ¿Qué saca en claro?
-Todo el mundo se ha tenido que retratar. Una cosa es decir que se quiere deslegitimar la violencia y otra hacer discursos vacíos sólo de cara a la galería y sin coraje. El PNV se ha retratado al final de forma lamentable y ambigua.
-¿Le ha decepcionado Iñigo Urkullu?
-Urkullu sigue siendo mi interlocutor en el PNV con el que yo quiero mantener relaciones, pero es evidente que no ha sido capaz de mantener una posición firme.
-¿Un pacto entre el PNV y el PSE es cosa del pasado?
-Para hacer país, ese pacto, ese entendimiento entre diferentes, entre socialistas y nacionalistas, es fundamental.
-¿Para hacer gobierno?
-Para hacer gobierno es otra cosa.
-¿Le gustaría gobernar con EB y Aralar como hace Odón Elorza en San Sebastián?
-El PSE es la demostración, y los alcaldes socialistas en concreto, son la demostración de que el diálogo y el entendimiento son factibles. Odón Elorza lo hace en San Sebastián con EB y Aralar, Patxi Lazcoz lo hace con el PNV en Vitoria, otros con el PP. Los municipios gobernados por el PSE son espacios de diálogo y de convivencia.
-¿Qué opina de la polémica final que ha empañado la aprobación de la Ley de Víctimas del Terrorismo?
-Me parece tremendo que en este país no podamos celebrar el consenso para el reconocimiento de las víctimas del terrorismo porque viene alguien detrás jugando a la equidistancia y al equilibrio.
-Aralar les ha pedido a los socialistas que pidan perdón por la actuación de los GAL...
-Es el recurso fácil de los que no tienen nada que decir. Hemos condenado los crímenes de los GAL y quienes estuvieron implicados pasaron por los tribunales y la cárcel.
-¿Tiene tiempo para aprender euskera?
-Estoy en ello. Ayer tuve mi última clase y en verano espero continuar.