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Economía

ECONOMÍA
El arte de atomizar metales
16.06.08 -

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Para fabricar polvo metálico hay que reducir las aleaciones metálicas a partículas, que en el caso de las fabricadas por Metallied tienen un tamaño medio de 25 micras.
La primera parte del proceso consiste en seleccionar la aleación de metales que hay que pulverizar. Los metales se funden en un horno de inducción al vacío para eliminar óxidos y posibles residuos. El caldo fundido se vierte en un embudo, de modo que pase un pequeño chorro a la torre de atomización, donde unas boquillas emiten nitrógeno a presión sobre el metal fluido.
El nitrógeno espolvorea el hilo de metal y la presión del gas es la que determina el tamaño de la partícula obtenida. Según el tipo de metales, se puede usar argón en lugar de nitrógeno.
Con este método se obtienen partículas esféricas que pueden usarse en fluidos (por ejemplo en una pistola para aplicar el polvo metálico a una superficie).
Para obtener partículas amorfas, mucho más interesantes en aplicaciones en las que se va a comprimir y fundir el polvo, como en la fabricación de piezas metálicas, se utiliza una torre de atomización por agua. El proceso es prácticamente el mismo, sólo que la partícula se enfría mucho antes y adquiere una forma irregular. En este caso hay un procesado posterior para eliminar los restos de óxidos y de agua. Luego, sólo queda envasar y enviar el polvo al cliente.
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