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RSS | ed. impresa | Regístrate | Jueves, 24 mayo 2012

Sociedad

MIGUEL JARAPERIODISTA
«Se necesitan investigadores que no estén subvertidos por la industria»
16.06.08 -

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«Se necesitan investigadores que no estén subvertidos por la industria»
Acaba de regresar del Parlamento Europeo en Bruselas, invitado por el grupo de Los Verdes, donde ha presentado sus libros Traficantes de Salud y Conspiraciones tóxicas. De allí voló hacia Venezuela y Colombia, donde compartió tribuna con Ray Moynihan, uno de los primeros profesionales en levantar la voz contra «la venta de malestar, el comercio de enfermedades». Miguel Jara, periodista free lance, sacude a la industria farmacéutica en cada una de sus intervenciones: «Ha olvidado el lado científico, la búsqueda de salud, y se ha volcado en el mercado. Ahora es más necesaria que nunca una investigación crítica, independiente, no subvertida por los laboratorios», asegura este madrileño.
- ¿Cuándo empezó a 'tirar del hilo'?
- Hace siete años. Estaba leyendo un artículo en la revista en la que yo trabajaba, Motivos de actualidad, y vi un reportaje sobre personas que encontraron la muerte o sufrieron graves daños cuando buscaban salud. Me quedé alucinado. «¡Qué temazo!», pensé. Me puse en contacto con las fuentes que se citaban en el texto y, poco a poco, empecé a reunir información. El primer reportaje que se publicó, en la revista The ecologist, se tituló Medicamentos que matan. Tuvo mucho éxito. Más tarde, me di cuenta de que había mucho más que contar.
- ¿Sus críticas hacia la industria farmacéutica le han traído algún problema?
- Es curioso. Ese es otro mito. No he tenido grandes problemas. Animaría a todos los periodistas a que hablaran del tema. Todo el mundo me pregunta si me han amenazado, si me censuran... Tenemos demasiado miedo a la industria farmacéutica. Se puede y se debe hablar de ella. No pasa nada. Es cierto que me tienen controlado en la estrecha distancia: saben lo que hago, se meten en mi blog, acuden a mis actos, intentan deslegitimarme. Hay ahora un programa de televisión sobre sobornos médicos cuya emisión se está retrasando. Estoy seguro de que detrás está la industria.
- ¿Cómo ha conseguido probar acusaciones tan duras como el soborno a los médicos?
- No resulta difícil, pero sí muy laborioso. Son temas gordísimos, pero hay muchísima información. Hay cada vez más fuentes, porque hay un cabreo enorme en todos los sectores que rodean a la industria farmacéutica. He demostrado con documentos que se compra a médicos con dinero. Un visitador le propone al médico que si da diez recetas de tal fármaco, le paga sesenta euros. Eso está pasando en España.
- ¿La salud ha pasado a ser un objeto de consumo puro y duro?
- Sí. Y cada vez vamos a ir a peor. Los intereses económicos gobiernan todo lo que rodea a nuestra salud.
- ¿Es un camino sin retorno?
- Me gustaría lanzar un mensaje muy crítico, pero no paralizar a la gente. No es un camino sin retorno, pero sí dificilísimo de resolver.
- ¿Por qué?
- La industria farmacéutica está ahora inmersa en una crisis. Por un lado, vencen las patentes. Antes de 2012 la industria farmacéutica va a sufrir la pérdida de 15 blockbusters, que son los medicamentos que venden 1.000 millones de dólares por año. Se convertirán en genéricos, mucho más baratos, lo que no les permitirá seguir ganando tanto dinero. Este hecho coincide con que nunca se han inventado tan pocos medicamentos nuevos como ahora. En 2007, la FDA (la agencia de medicamentos estadounidense) aprobó solo 19 productos. Además, hay que decir claramente que la mayor parte de los medicamentos que se venden como nuevos son un fraude científico, porque son medicamentos me too, imitaciones de otros que ya funcionan bien, con un leve cambio sin importancia terapéutica. Los nuevos son poquísimos, el 10%.
- ¿Se buscan enfermedades?
- Los científicos, dominados por la industria, enfocan cada vez más su trabajo en el mercado y no en la ciencia. Antes se buscaba una enfermedad y luego una molécula para atacar ese mal. Hoy, cuando se encuentra una molécula interesante, la industria farmacéutica pone a sus científicos a trabajar a tope para intentar aplicar esa molécula a la mayor cantidad de enfermedades posibles. Se ha presionado tanto en este sentido, que se están recetando medicamentos para enfermedades que no deberían, lo que conlleva problemas de salud a las personas.
- Su discurso puede sonar contrario a la investigación médica.
- Al revés. Lo que critico es cómo la industria está poniendo a los científicos al servicio del mercado y no de la ciencia. Sólo se buscan qué medicamentos van a ser superventas para enfermedades, especialmente crónicas en Occidente. Están olvidando el lado científico, que es la búsqueda de salud. Ahora es más necesaria que nunca una investigación crítica, independiente, no subvertida por los laboratorios.
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