Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
RSS | ed. impresa | Regístrate | Jueves, 24 mayo 2012

Gente

vuelta de hoja
Las 'miembras' de la señora ministra

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Si alguien hubiera tenido la pecadora paciencia de recopilar todas las majaderías que han venido diciendo los sucesivos y ex importantes señores ministros, tendríamos un volumen como el Libro Gordo de Petete. Al menos como la guía de teléfonos, que es el best-seller anual con menos argumento y más protagonistas. Lo que ocurre es que las gilipolleces varoniles se airean en menor escala y caducan antes. En cambio la pamplina proferida por la ministra de Igualdad, al hablar de «miembras», está dando un juego excesivo.
Doña Bibiana Aído ha reconocido que fue «un lapsus total», como si hubiera lapsus parciales, pero no hay piedad para ella.
Inventar una palabra que haga falta hasta el punto de que la eche de menos el diccionario, no es tarea fácil. Mi inolvidable Coll fue un minero del lenguaje, si bien sus excavaciones estaban determinadas por el humor. Pablo Neruda me dijo que siempre se había negado a llamarle madrastra a la segunda esposa de su padre, que era una mujer buenísima, y para ella ideó la palabra «mamadre». Antes había inventado el vocablo «otoñabundo», para aproximarnos al estado de ánimo del que recorre, solitario, un parque lleno de hojas caídas. También César Vallejo dijo eso de «pobre de mí, infraganti de mí». Pero estoy hablando de poetas eternos, no de eventuales funcionarios. Vamos a dejar tranquila a la que propuso lo de «miembras».
La reacción suscitada sólo demuestra que aún falta mucho para que se cumpla la aspiración de Simone de Beauvoir de que una mujer tonta pueda ocupar, sin escándalo de nadie, el puesto que desempeña un hombre tonto.
Aunque sé que la galantería no sólo no se lleva, sino que es reprobada por el feminismo activo, quiero defender a la señora ministra de Igualdad. España y yo somos así, señora Aído.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS