DV. Más de once mil archivos entre libros, manuscritos, fichas, pensamientos y fotografías conforman el legado documental de don José María Arizmendiarrieta que desde ayer permanece abierto a los cuatro vientos gracias a Eusko Ikaskuntza y a las nuevas tecnologías de la información.
La ya nonagenaria pero nada anticuada Sociedad de Estudios Vascos ha brindado su formidable escaparate de Internet -- como soporte para abrir al mundo una documentación que juzgan «imprescindible para comprender el movimiento cooperativista de Mondragón y una parte esencial de la historia vasca del siglo XX».
Una audiencia -acreditada por Google- de más de 300.000 visitas mensuales y la previsión de sumar más de cinco millones de entradas sólo durante 2008, sitúan a Euskomedia -sociedad instrumental de Eusko Ikaskuntza- como una apuesta ganadora a la hora de divulgar en la red la obra legada por el padre espiritual del cooperativismo mondragonés.
Un año de trabajo
Un año de trabajo le ha llevado a Eusko Ikaskuntza digitalizar los fondos documentales que se guardan en el aula-museo de don José María ubicado en el palacio de Otalora (Aretxabaleta). Su 'custodio' José María Ormaetxea fue quien promovió esta iniciativa con el doble propósito de agilizar el proceso de beatificación de Arizmendiarrieta y dar a conocer mejor el pensamiento espiritual y social de este sacerdote fallecido en 1976, a la edad de 61 años.
Ormaetxea, y su colaborador Alfonso Gorroñogoitia, son los 'guardianes' de la memoria de Arizmendiarrieta. Bajo su guía pusieron en 1956 la primera piedra del movimiento cooperativista de Mondragón, la fábrica de Ulgor, actual Fagor.
La iniciativa de digitalizar el fondo documental legado por Arizmendiarrieta, obtuvo inmediato eco en el presidente de Eusko Ikaskuntza, Javier Retegi, también discípulo de don José María y director durante largos años de la primera y más querida obra de Arizmendiarrieta: su Escuela Profesional, embrión de la actual Mondragón Unibertsitatea.
La Fundación Euskomedia puso inmediatamente manos a la obra en la tarea de trasladar a Internet el fondo documental 'arizmendiano'. El resultado, disponible para el público desde ayer, mereció la enhorabuena y el aplauso de Retegi, quien se congratuló de poder ofrecer a todo el mundo la valiosa herencia intelectual legada por el admirado sacerdote.
Fue el propio José María Ormaetxea, el mejor conocedor de este legado, quien detalló «todo lo visible, tangible e histórico sobre el fundador del cooperativismo de Mondragón» que se guarda en el aula-museo de Otalora, y del que buena parte ha sido volcado ahora en Internet.
Este fondo documental se divide en 8 grandes bloques correspondientes a su vida (a través de 18 paneles donde quedan fotografiados todos los escenarios por donde transcurrió su biografía); su biblioteca (500 volúmenes); sus documentos (4.500, sobre todo cartas, proyectos de estatutos y estudios sobre sus planeamientos sociales); la compilación de su obra dispersa (suman 2.000 páginas reunidas en 13 tomos donde se recoge y agrupa sistemáticamente todo lo que escribió a lo largo de sus 35 años como coadjutor de San Juan Bautista, así como hojas volanderas, prólogos a planes de gestión, artículos en la revista Trabajo y Unión...); 6.100 fichas manuscritas (las exhortaciones o reflexiones más íntimas sobre su espiritualidad cristiana sobre las que cimentó su proyecto vital educativo y luego cooperativo; todos los principales libros y fascículos que sobre él o en torno a su obra se han escrito, sobre todo después de su fallecimiento.
Por último, el museo reproduce una curiosa réplica del despacho que el sacerdote mantuvo en la Escuela Profesional. Aquí se conservan desde sus gafas hasta su máquina de escribir, así como sus atuendos para celebrar actos religiosos y la 'velosolex' con que se solía desplazar.