Cuando acabó la «mili», en 1983, vio un anuncio de un curso de croupiers y se inscribió para probar. Desde entonces este donostiarra del barrio de Gros ha trabajado en el casino de San Sebastián como croupier. Hace seis meses fue ascendido a inspector de sala, puesto desde el que controla el movimiento del espacio de las ruletas y los juegos de cartas.
- ¿Qué hace falta para ser un buen croupier?
- Hay que ser habilidoso con las manos, tener agilidad para el cálculo mental y poseer ciertas dosis de psicología. En este oficio es fundamental conocer al público y saber emplearse con delicadeza y eficacia en las siuaciones límite, aunque por fortuna, hoy en día es rara la vez en que tiene lugar algún problema.
- ¿Qué tipo de clientes frecuenta hoy el Casino?
- Antes dominaban las personas mayores, algunas de ellas con una vieja cultura de juego porque durante los años del franquismo habían acudido a Biarritz, por ejemplo. Ahora hay muchos clientes entre los 30 y los 50 años, cuadrillas que después de cenar vienen aquí a jugar un rato.
- El mundo del casino se presta a las leyendas. ¿Hay jugadores profesionales, de esos que vienen a «hacer saltar la banca»?
- Ese «jugador profesional» aquí prácticamente ha desaparecido. Es gente normal la que viene. No hay de esos jugadores que luego publican libros explicando cómo arruinar a los casinos. El hecho de que ahora utilicemos máquinas para barajar las cartas o se haya automatizado al máximo la ruleta impide que los jugadores «calculadores» puedan desarrollar prácticas raras.
- ¿En San Sebastián se juegan grandes cantidades?
-Hay de todo. Es muy relativo definir qué es una gran cantidad. Yo suelo decir que el problema radica en jugar más de lo que uno puede permitirse. Para un persona con elevado estatus económico jugar dos mil euros puede ser una distracción. Para alguien de economía más ajustada perder cien euros de más puede desequilibrarle sus cuentas del mes.
- ¿Cuáles son los juegos estrella del Casino de Donostia?
- La ruleta sigue teniendo mucho tirón, pero también los juegos de cartas, como el black jack o el póker, concitan la atención de los clientes.
- Quizás hay personas que nunca han estado en un casino y tienen reparo en entrar para no quedar como «pardillos».
- En la ruleta no hay problema: el croupier ayuda y es fácil. A veces es más complicado entrar «de nuevo» en los juegos de cartas, pero enseguida se aprende.
- ¿Ha visto a alguien hacerse rico... o la casa siempre gana?
-¡He visto a mucha gente ganar mucho dinero!