Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Bajo Deba

EIBAR
Cómo afrontar la herida emocional
Dos psicólogas tratan el largo y doloroso camino que sigue el sentimiento a la muerte de un hijo o los efectos de las separaciones y divorcios
05.06.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Cómo afrontar la herida emocional
Mela Vilar y Margaria García. /FELIX MORQUECHO
DV. Afrontar la muerte de un hijo, la separación y el divorcio requiere unos mecanismos de apoyo que, muchas veces, exigen un tratamiento y apoyo psicológico, mucho cariño de la sociedad, de los familiares cercanos y solidaridad, con el fin de tratar de superar estas fatalidades que nos trae la vida.
Toda experiencia supone un antes y después que marca nuestra vida, un punto a partir del cual ya nada volverá a ser lo mismo porque con ellas perdemos esperanzas, sueños, posibilidades.
Para afrontar estas situaciones, las psicólogas Mela Villar y Margarita García se han especializado en interpretar estas manifestaciones y sufrimientos de duelo. Este es entendido como un largo y doloroso camino que necesitamos recorrer para que, lentamente, pueda cicatrizar la profunda herida emocional que provoca la ausencia de la persona que ya no está, pero que tanto seguimos necesitando, más si se trata de un hijo o de otro ser querido.
«Lo importante es entender los vehículos expresivos que manifiestan el duelo, la rabia, la frustración y la solidaridad». Estos aspectos ayudan a comprender la reacción de las personas ante la tragedia, algo muy necesario en una sociedad en la que «las manifestaciones de duelo se han ido empequeñeciendo y, lo peor, es que los que nos rodean nos exigen una rápida integración social. Ahora, cuando se pierde a un hijo se está unos días de baja para reincorporarse, de inmediato, al trabajo o salir con las amistades. La sociedad exige una rápida integración, cuando esto es muy difícil de conseguirlo», señala Mela Villar.
Negación de lo ocurrido
El primer shock cuando se pierde al familiar de forma repentina es de negar lo ocurrido. «Las primeras preguntas de los padres están relacionadas con que 'esto no me ha ocurrido a mí. Mi hijo va a entrar por la puerta e incluso le veo'. Son síntomas del duelo inicial. En casos de catástrofes, como el 11-M, lo primero que se siente es la incredulidad. Esto no es real, pese a que el día a día te va poniendo en la realidad».
El duelo es así un proceso. No obstante, cuando se trata el duelo por un hijo que ha terminado con su vida, la situación se eleva en toda su crudeza, por los posibles sentimientos de culpabilidad que aparecen en los padres.
«También, en este tipo de cuestiones, el dolor se lleva, en algunos casos, de forma diferente si el ascendiente es hombre o mujer. A veces las mujeres que vienen a los grupos señalan que sus parejas no las entienden, que ellos no sufren igual que ellas. No es que los hombres lo sientan menos, sino que lo expresan de distinta manera. Lo que sí se aprecia es que el hombre a veces tiende a dedicar muchas horas al trabajo, y eso le sirve de excusa para no hacerse cargo del duelo. Pero si no pasa por el dolor, algún síntoma surgirá y la realidad les impone hasta dar la vuelta». De cara a tratar de evitar esta caída emocional, estas expertas han creado espacios grupales con personas que atraviesan la misma experiencia de pérdida, para la escucha y comprensión necesarias, con el fin de reconstruirse por dentro y buscar el sentido para seguir adelante. «Pese a la dureza de la situación de la muerte de un hijo, no todas las personas necesitan un apoyo psicológico, pero el apoyo grupal es en estos momentosla mejor vía de salida. No es lo mismo una muerte repentina o esperada, ni tampoco es igual si el fallecido es adulto o menor. Sin embargo, para unos padres superar el fallecimiento de un hijo es algo que se contempla antinatural, como injusto. El sentimiento de frustración que esto genera es enorme».
Así y todo, el acompañamiento con otras personas que viven parecidas situaciones les hace sentirse identificados, comprendidos, escuchados. Una de las quejas más importantes que señalan es que no se sienten comprendidos por sus propios familiares. «No entienden los motivos de los lloros, del interés de quedar solos, de estar bien o mal. Todo el mundo quiere que se recupere de forma rápida y esto sólo refleja las dificultades de estos allegados, para con el dolor, la pérdida y su propio duelo», señala Margarita García.
El tiempo es un elemento importante para tratar de superar la fatalidad, aunque es mejor poner primero palabras a las emociones y sentimientos, para poder así reconocerlos y aceptarlos. «Dos o tres años son necesarios para un apoyo psicológico, aunque el duelo va a durar más tiempo», dice Mela Villar. «Mientras tanto, se requiere que se tome mayor conciencia de nuestras propias vivencias y dificultades, para así poder vernos reflejados en las que tienen los demás».
«Es preciso comprobar que nuestras dudas, temores y pensamientos más dolorosos no son únicos, ni extraños, para poder afrontarlos sin necesidad de seguir huyendo de ellos. Es importante normalizar los sentimientos y el dolor. Pero es necesario entender cómo nuestra particular forma de sentir y expresar el dolor, puede dificultar el acercamiento y la relación con los que están a nuestro lado», señala Margarita.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Videos de Gipuzkoa
más videos [+]
Gipuzkoa
Vocento
SarenetRSS