Burdeos es una de las cuatro ciudades francesas, junto a Toulouse, Lyon y Marsella, que opta a ser capital cultural europea en 2013. El director de la candidatura Bordeaux 2013, Richard Coconnier, quiere implicar en su propuesta la «complicidad» de Bilbao y San Sebastián en un gran eje «que dé protagonismo a una Europa atlántica frente a un protagonismo excesivo del litoral mediterráneo».
Coconnier y su equipo visitaron ayer Donostia y se entrevistaron con los promotores de la candidatura de San Sebastián para la capitalidad europea en el 2016. Las dos delegaciones acordaron trabajar conjuntamente en el futuro. Portavoces del Ayuntamiento donostiarra indicaron que la capital guipuzcoana puede aprender del camino ya desarrollado por Burdeos en la carrera hacia la capitalidad.
Richard Coconnier, un hombre vinculado profesionalmente al teatro, compagina la responsabilidad de Bordeaux 2013 con la dirección del Teatro Nacional de Burdeos. Y en esta entrevista habla con entusiasmo de un reto «que debe servir para reinventarse tanto a Burdeos como a San Sebastián, cada una en su momento».
En 2013 la capitalidad cultural europea se reparte entre una ciudad francesa y una eslovaca. En 2016 serán una ciudad española y otra polaca las que compartan el título.
Laboratorio de la ciudad
- ¿Por qué quiere Burdeos ser capital europea de la cultura?
- Burdeos es una ciudad que estuvo dormida durante años. Hace ya una década despertó de su letargo con una renovación urbana muy importante, y ahora necesita un segundo impulso en su renovación. Para eso encaramos un proyecto cultural y artístico muy potente, y la capitalidad cultural puede vertebrar ese sueño. La candidatura sirve de impulso a un gran proyecto económico, medioambiental y cultural.
- ¿Pero por qué han elegido la opción de la capitalidad como aglutinante de sus nuevos proyectos?
- Burdeos tiene una larga tradición europea que ahora quiere reafirmar. Burdeos es la ciudad donde nació Montaigne, uno de los padres del pensamiento moderno, y Montesquieu, el inventor de la separación de poderes en la democracia. En Burdeos se pensó la política moderna y los girondinos fuimos parte importante de la revolución francesa. En Burdeos hemos defendido la libertad de manera irreductible pero, a la vez, de una manera moderada. Es una ciudad comprometida con la democracia y ahora con la Europa del mañana. Sabemos que la innovación es fundamental.
- ¿Cuál es la personalidad expresa de la candidatura de Burdeos en relación con las otras propuestas francesas?
- La renovación urbana producida en la última década ha conferido a la población de Burdeos el orgullo de ser bordelés. Y a la vez Burdeos ha pasado de ser sólo una ciudad a una metrópoli. En Burdeos llevamos años reflexionando sobre la ciudad, en general, y esa preocupación por la ciudad como epicentro de la sociedad es hoy común en todo el mundo. Queremos saber cómo debe ser una ciudad europea en el siglo XXI, cómo se vive ahí, cómo se circula, qué valores se comparten, cómo se desarrolla la solidaridad con las gentes que vienen de otros países, cómo se suscribe la solidaridad... Burdeos quiere ser un laboratorio donde se piense la ciudad del mañana.
- Y quieren insistir en su vertiente atlántica.
- Hasta el momento las capitales europeas de la cultura han estado más volcadas hacia el centro del continente o el Mediterráneo. Pero Europa debe mirar también al Atlántico: ya es hora.
- ¿Dónde nace su interés por San Sebastián?
- Cuando planteamos nuestra candidatura vimos que las capitales más interesantes en un radio de acción de trescientos kilómetros en torno a Burdeos eran Bilbao y San Sebastián. Son ciudades que han sabido encontrar una nueva juventud a partir de la cultura y la innovación. En Francia todo el mundo habla de la renovación de Bilbao y eso nos interesa mucho, claro, pero a mí me atrae personalmente el caso de San Sebastián. Quiero estudiar mucho, por ejemplo, cómo Donostia ha incorporado la gastronomía a su identidad y, además, cómo la ciudad ha sabido generar acontecimientos culturales de impacto europeo como los festivales de cine, jazz y de música. Quiero estudiar también el polo de imagen que se desarrolla aquí y el auge de la cultura científica. Y más en concreto, el proyecto de Tabakalera, que puede tener mucho que ver con el proyecto que tenemos en Burdeos para recuperar como centro cultural una base submarina.
- Ustedes llevan años trabajando en su candidatura. ¿Podría dar algún consejo a la propuesta donostiarra, que acaba de empezar su camino?
- Sería presuntuoso dar consejos, pero pienso que la cuestión capital es pensar qué diferencia a San Sebastián del resto de Europa y qué puede ofrecer al continente desde esa diferencia para compartirlo con todos. Y de cara al interior, la candidatura debe ser una excusa para reinventar la ciudad. Eso estamos haciendo en Burdeos y eso debería hacer San Sebastián.
- ¿Y algo más práctico?
- No hacer caso a los rumores que digan que otras ciudades son favoritas. Ahí se pierden muchas energías.
- No debe ser fácil dirigir una candidatura como ésta: no se sabe si un responsable como usted debe ser un gestor, un artista, un político... Lo digo porque San Sebastián busca ahora su «mirlo blanco».
- ¡Un político seguro que no! Yo llevo muchos años dedicado al teatro como gestor. Fundé en Toulouse el festival Mira, que luego se trasladó a Burdeos y que mira con intensidad a las culturas española y portuguesa. Dirijo el Teatro Nacional de Burdeos y compagino esa tarea con la responsabilidad en esta candidatura. ¡Ojalá el examen final nos sea favorable y podamos seguir colaborando con Donostia en este sueño!