DV. El verano toca ya a la puerta y con él, el eterno dilema estival de la mayoría de familias: cómo ocupar las horas de tiempo libre de los más pequeños de la casa mientras los padres apuran su jornada laboral. Las colonias de verano se han convertido en la principal alternativa para resolver ese quebradero de cabeza. En Gipuzkoa, la oferta supera todos los años las 10.000 plazas. La mitad la organizan los grupos de tiempo libre del territorio, agrupados en su mayoría en Astialdi Foroa (www.astialdiforoa.org), dentro del Consejo de la Juventud de Euskadi. El resto lo componen la Diputación y otras entidades privadas, que trabajan al margen de la coordinadora.
La propuesta veraniega de Astialdi Foroa, que fue presentada ayer en Donostia, está diseñada para chavales de entre 8 y 18 años, aunque también hay programas específicos para niños más pequeños y grupos especializados de la asociación Atzegi para personas con discapacidad intelectual. En total son más de cien actividades en Gipuzkoa, Vizcaya, Álava y Navarra, desde colonias al uso, campamentos, campos de trabajo, colonias «urbanas» (los niños pasan el día fuera, pero duermen en casa) y hasta un Interraíl por Europa. La mayor parte de la oferta (ver gráfico adjunto) está abierta a cualquier interesado, aunque en ciertos grupos tienen prioridad los chavales que participan en las reuniones de tiempo libre a lo largo del año. El plazo de inscripción está abierto.
Éste es el cuarto año consecutivo en que los grupos de tiempo libre de Gipuzkoa lanzan su oferta de forma conjunta. En la coordinadora Astialdi Foroa participan tres federaciones (Bizi Alai Taldeak Federazioa, Topagunea y Atzegi), así como seis escuelas de tiempo libre (Hezkide Eskola, Eziko Eskola, Gurutze Gorriko Eskola, Larrunari Eskola, Mundo Nuevo y Urtxintxa Eskola). Todas comparten un mismo objetivo, el de promover un programa educativo complementario al que ya ejercen otros agentes como los propios padres y los colegios.
A la labor tradicional que ejercen estos grupos en las parroquias, se han unido otros sin vinculación religiosa hasta conformar una oferta plural a la que se apuntan cada curso unos 6.000 chavales guipuzcoanos. Tal y como explicaron ayer José Angel Romo y Borja Ruiz, de Astialdi Foroa, las colonias sirven de enlace entre un curso y otro, están pensadas como lugar de encuentro para que los chavales sigan compartiendo actividades, y también como atractivo para captar el interés de nuevos niños. «Son la actividad estrella de los grupos. Se basan en el compromiso y el trabajo voluntario de muchos jóvenes, que ejercen de monitores tras una formación específica», indicó Romo.
La mayoría de las actividades se prolonga durante dos semanas, en régimen de pensión completa. Cada grupo fija el precio de la actividad que organiza (incluye viaje y seguro), pero las hay desde los cien euros, gracias a las subvenciones que otorga la Diputación y de los fondos de las asociaciones. Se ofrecen además ayudas para las familias con ingresos más bajos.
Trabajo en equipo
Las colonias de los grupos de tiempo libre compiten con deportividad con la oferta oficial de la Diputación. Presumen de ser una alternativa en la que no sólo se busca entretener a los niños durante unos días de verano, sino que también pretenden formar a los chavales en valores como la solidaridad, la cooperación y el trabajo en equipo. De hecho, algunos grupos configuran las actividades para que los chavales participen en todos los niveles, desde la cocina hasta las tareas de la casa. «Queremos que aprendan desde jóvenes a asumir responsabilidades», indicaron Romo y Ruiz.