BEASAIN. DV. «Es algo que para poder describirlo hay que vivirlo, cuando ya nos vimos campeones, esa mezcla de sensaciones, es algo indescriptible. Hace un año cuando nos hicimos con el torneo DV de fútbol-7 era algo impensable», señalaba Juan Miguel Ayestaran Txesta, tras la finalísima disputada ante Suecia y que a la postre fue ganada por los goierritarras (2-0).
La expedición goierritarra llegaba a Suiza con un curriculum intenso logrado en un plazo muy corto: campeones de Gipuzkoa, de España, de la Four Ibérica y se desplazaban al país alpino a disputar la conocida como Eurocopa de F-7.
Se trataba de un torneo diferente a los habituales, equipos extranjeros, partidos de 30 minutos por tiempo, en los que las dimensiones de la cancha eran menores a las reglamentarias pues la altura en la que se encontraba el estadio tendría reflejo a modo de fatiga en los cuerpos de los propios jugadores y es que Gspon, su estadio, se encontraba a 2.008 metros de altitud.
Protagonistas
Los protagonistas de esta hazaña deportiva, un grupo humano que no está estructurado a modo de club, tienen nombres y apellidos muy conocidos en Beasain y en el Goierri, aunque también, todo hay que decirlo, en los tiempos en los que se llevaban los torneos de fútbol sala intercuadrillas tenían sus detractores.
Algunos de ellos han sido jugadores vagoneros, otros dieron el salto a categorías nacionales, los hay que militaron en la Liga inglesa y otro grupo practica el fútbol llevando a cabo los torneos intercuadrillas, como son: Jon Galparsoro, Unai Zubeldia Txubel, Xabier Cortes Balin, Juan Miguel Ayestaran Txesta, Roberto Turrientes Turri, Xabier Chasco, Koldo Zaldua Lipi, Luis Garmendia, Xabier Lopetegi Lope, Alejandro Calvo Jandro, Iakes Gibelalde Arrizabalaga, Xanet Garmendia, Iker Remírez Remi, José Antonio Pérez Pistolas, Iker Fernández e Imanol Galarreta.
El trofeo de campeones, según transcurría el torneo, estaba más cerca de la Zuma-Hine,
El empate ante Italia, la victoria sobre Alemania el sábado, el pase a semifinales, la goleada endosada a la selección francesa y la finalísima ante Suecia «en medio de un extraordinario ambiente, con mucha música, sólo restaba jugar, pelear y ganar el partido, y así fue con dos goles que llegaron en los minutos 10 y 35, obra de Jakes Gibelalde y de Iker Remírez», recuerda Ayestarán.
Llenazo diario
Este torneo en el que ha participado la Zuma ha tenido gran repercusión mediática. La final pudo seguirse por la televisión suiza y hasta allí se desplazaron las cámaras de Goierri Telebista.
El estadio a diario registraba llenazos en torno a las 1.500 personas por día. Para acceder al mismo había que realizar obligatoriamente un recorrido con un tramo final en un funicular, o en su caso media hora andando. En un paraje de foto, el terreno de juego no es de hierba, la altura en la que se encuentra impediría su normal crecimiento.
Pañuelos de Beasain
«La relación entre los equipos fue muy buena. A cada una de las selecciones nos pusieron un guía-traductor. Nosotros entregamos al resto de equipos pañuelos de Beasain además de cuadros ligados al municipio. Del torneo, por otro lado, hay que destacar su extraordinaria organización. Es de gran nivel y está muy enraizado en el país», concluía Txesta. La Zuma-Hine se ganó el derecho de disputar esta Eurocopa al ganar, entre otras, la Copa Ibérica. Tras celebrar el título por todo lo alto, ayer lunes fueron llegando al municipio. Les espera el Campeonato de España, el 21 de junio, en Madrid. 00