
El primer ministro israelí, Ehud Olmert. /AP
Olmert: «Las negociaciones son un deber nacional»
El primer ministro israelí, Ehud Olmert, ha anunciado públicamente que su país y Siria emprenderán negociaciones de paz, que ha calificado de "deber nacional".
En una conferencia educacional en Tel Aviv, el jefe del Gobierno israelí ha dicho que se sentía "contento de que las dos partes hayan decidido hablar", tras confirmar los anuncios hechos hoy por "Jerusalén, Damasco y Ankara" sobre la reanudación de la negociación de paz.
"No me hago ilusiones; las negociaciones no serán fáciles o simples. Es posible que duren mucho tiempo y conlleven concesiones dolorosas", ha agregado Olmert.
Pero ha aclarado que los anuncios hechos hoy representan el fin de una fase de un proceso que se ha prolongado un año, durante el cual Israel inició un canal para comprobar si se daban las circunstancias para emprender la negociación con Damasco.
"Hemos estado intentando establecer una vía que nos permitiera mantener la negociación de paz con Siria ", ha referido el primer ministro, antes de recordar a antecesores en el cargo como Isaac Rabín, Benjamín Netanyahu, y Ehud Barak, de los que ha dicho "estuvieron dispuestos a hacer concesiones dolorosas" en favor de la paz.
Olmert ha manifestado que los ocho años que han transcurrido desde que se suspendió el diálogo político con Siria, "no han mejorado la seguridad" de Israel.
Israel y Siria han iniciado conversaciones "indirectas" y "abiertas" con la mediación de Turquía con el objetivo de alcanzar un acuerdo de paz, según ha anunciado la oficina del primer ministro israelí, Ehud Olmert, en un comunicado. La agencia oficial siria SANA también ha informado de las conversaciones.
"Hemos decidido proseguir el diálogo de forma seria y continuada a fin de lograr una paz completa de acuerdo con los términos de la Conferencia de Madrid", de 1991, que instauró el principio de "paz por territorios".
Las dos partes han manifestado en el escrito "su intención de llevar a cabo estas conversaciones de buena fe y con la mente abierta" y agradecen al primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, "su papel en este proceso y su generosa hospitalidad".
El pasado abril Erdogan viajó a Damasco para fomentar la reanudación del diálogo entre Siria e Israel, y a fines de ese mes el presidente sirio, Bachar al Asad, reveló que Olmert le había ofrecido a través del primer ministro turco la devolución por Israel de los Altos del Golán a cambio de la paz bilateral. Esta fórmula ya se barajó en las llamadas conversaciones de Ginebra de 2000, que finalmente no fructificaron.
Tres guerras y numerosos enfrentamientos
Siria e Israel están en estado de "no beligerancia" desde 1974, después de haberse enfrentado en tres guerras en 1948, 1967 y 1973, aunque desde entonces han librado enfrentamientos en suelo libanés e Israel ha atacado con bombardeos aéreos en varias ocasiones el territorio sirio.
El último ataque se produjo el 6 de septiembre, cuando cazabombarderos israelíes destruyeron en el norte de Siria lo que, según la administración estadounidense, era el embrión de una central nuclear que se construía con asesoramiento norcoreano.
Siria siempre ha sostenido que era un área despoblada, donde estaban construyendo instalaciones militares.
Los pros y los contras de la negociación
La recuperación del Golán fortalecería al régimen de Damasco ante su pueblo, que aspira desde hace décadas a la integridad territorial del país. Pero le obligaría a pagar el precio que le pide Israel: la ruptura de sus actuales alianzas con Irán, el movimiento islamista Hamás y la milicia libanesa Hezbolá, que hace dos años tuvo en jaque al Ejército hebreo durante 33 días de combates.
El presidente sirio es además consciente de que sólo podrá recuperar por la vía diplomática un territorio que difícilmente arrebataría por la fuerza al Ejército más poderoso de Oriente Medio.
En esta ocasión el diálogo puede dar un poco de aire a un primer ministro, Olmert, inmerso en un nuevo caso de corrupción y con unas negociaciones con los palestinos tambaleantes, y a un presidente Al Asad sometido a una fuerte presión por parte de EEUU y la UE.
Mientras que la izquierda israelí ha aplaudido el anuncio, la derecha no ha dudado en criticarlo como una "cortina de humo" para tapar la delicada situación del jefe de Gobierno ante la Justicia.