Los servicios de rescate continúan la búsqueda de supervivientes en la provincia de Sichuan. /REUTERS
Niegan la entrada a un equipo de rescate británico
Las autoridades chinas han denegado la entrada al país de un equipo de rescate británico que pretendía ayudar a los damnificados por el terremoto.
El equipo, de diez personas, ha llegado a Hong Kong el pasado miércoles pero se verá obligado a regresar al Reino Unido al haberle denegado las autoridades chinas los pertinentes visados.
Se desconocen, de momento, los motivos de esa decisión, mientras un miembro del grupo, Derek Jolly, de 38 años, ha afirmado que el Gobierno chino había prometido inicialmente los visados, pero al arribar al país "las reglas cambiaron de repente".
"Lo que resulta decepcionante es que el Gobierno chino nos envió inicialmente una lista de cosas que requerían para la ayuda", ha dicho Jolly, al agregar que han intentado infructuosamente todas las "vías políticas y diplomáticas posibles" para solucionar el problema.
Formado por voluntarios y financiado con donaciones, el equipo porta -entre otros artilugios- una mini-cámara, artefactos de detección de voces y un medidor de dióxido de carbono que puede comprobar si una víctima inconsciente está atrapada bajo escombros.
El Servicio Geológico de EEUU dice que ha sido uno de los corrimientos más potentes en la zona, sacudida por diversas réplicas durante la semana
Rescatan a un turista alemán tras permanecer casi cinco días bajo los escombros del edificio donde se encontraba cuando el terremoto arrasó Wenchuan
Deniegan la entrada al país de un equipo de rescate británico que pretendía ayudar a los damnificados por el terremoto
Un terremoto de 6,1 grados de intensidad en la escala de Richter ha sacudido de nuevo la provincia china de Sichuan, según ha informado el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS por sus siglas en inglés). Este
terremoto sacude la misma zona que hace cinco días se vio afectada por un seísmo de magnitud mayor que asoló 100.000 kilómetros cuadrados en el suroeste de China, dejando 29.000 los muertos, aunque se teme que la cifra llegue a los 50.000. La tragedia ha dejado además 168.669 heridos y cerca de cinco millones de personas sin hogar.
El USGS ha informado de que este terremoto ha sido uno de los corrimientos más potentes de una zona sacudida por diversas réplicas durante la semana. El epicentro del nuevo seísmo está situado a unos 80 kilómetros de profundidad y a 80 kilómetros al oeste de la ciudad de Guangyuan, en el norte de Sichuan.
Horas antes, un turista alemán ha sido rescatado con vida, tras 114 horas entre los escombros del edificio donde se encontraba cuando el terremoto arrasó la localidad de Wenchuan el pasado lunes.
El rescate de supervivientes y la prevención de epidemias ante las dificultades para obtener agua potable y la acumulación de cadáveres son las prioridades establecidas por las autoridades chinas en una carrera contrarreloj a medida que avanza el tiempo.
Llamamiento del presidente a los equipos de rescate
El presidente chino, Hu Jintao, que ha viajado a la zona más afectada después de que hiciera lo mismo el primer ministro, Wen Jiabao, ha animado a los equipos de rescate militares, policía armada y voluntarios civiles, a
luchar contra el tiempo para salvar vidas.
A pesar de que disminuyen con el paso del tiempo las probabilidades de encontrar supervivientes bajo los escombros, el esfuerzo no debe cesar "pues es la prioridad de nuestro trabajo", ha dicho Hu a los equipos, según la agencia oficial Xinhua. "Las labores de rescate entraron en la fase más crucial y debemos hacer cualquier esfuerzo, luchar contra el tiempo y superar todas las dificultades", añadía el máximo líder chino, que desarrolla una incesante actividad visitando hospitales y víctimas.
Poco después de estas declaraciones trascendía la noticia del rescate del turista alemán que ha pasado casi cinco días sepultado bajo los escombros.
Las autoridades consideran que el del pasado lunes fue el "peor y más destructivo terremoto desde que se creó la República Popular de China en 1949". Por eso están reclamando un trabajo sin descanso a los equipos de rescate para evitar que los daños por el seísmo de 7,8 grados de magnitud en la escala abierta de Ritcher sean similares o mayores que en 1976, cuando tembló la ciudad nororiental de Tangshan, cercana a Pekín, y originó oficialmente 300.000 muertos, aunque algunas fuentes los cifran en un millón.
Preocupación por el estado de las presas
Entre los habitantes de Sichuan, donde se localizó el epicentro del terremoto del lunes, aumenta la preocupación por la seguridad de algunas de las 400 presas de la provincia. Como medida de precaución, tras algunas reparaciones, las autoridades desaguaron parte del líquido acumulado. Esta medida ha provocado una subida del nivel de los ríos de la zona.
Las autoridades de la localidad de Beichuan han ordenado la evacuación de más de un millón de residentes que permanencen todavía cerca del epicentro por un inminente desbordamiento de uno de los lagos de la ciudad de Qingchuan, a 90 kilómetros.
Unos 130.000 miembros de las Fuerzas Armadas chinas trabajan en las operaciones de rescate, que incluyen el desbloqueo de carreteras y la búsqueda de supervivientes entre los escombros. Hasta hoy solamente se han aceptado equipos especializados de rescate de víctimas de Japón, Singapur, Corea del Sur, Taiwán y Rusia aunque los han ofrecido muchos otros países, entre ellos España, Chile y México. A petición de China, el Programa Alimentario Mundial (PAM) anunció el envío de comida preparada para 118.000 personas.
Desde la ONU, el secretario general, Ban Ki-moon, ha anunciado una primera ayuda de emergencia de siete millones de dólares. También EEUU ha anunciado que ha proporciando a China imágenes captadas por satélite de las zonas afectadas por el terremoto y el envío de dos aviones con ayuda de emergencia.