SAN SEBASTIÁN. DV. El tiempo de los errores y las dudas ya pasó. Terminó en Cádiz, o así debería ser. La Real no puede permitirse un solo tropiezo más si quiere mantener vivos sus sueños de ascenso. El empate en el Ramón de Carranza redujo el margen de maniobra a prácticamente cero. Quedan cinco partidos y hay que ganar los cinco. Empezando por el de esta tarde contra el Granada 74 en Anoeta (18.30 horas, ETB-1).
La victoria no garantizaría, con todo, el éxito del equipo. La clasificación obliga a mirar de frente, más que de reojo, los resultados de Sporting y Málaga, que aventajan en cuatro puntos a los txuri urdin. El triunfo sobre el Granada 74 no es sinónimo de gloria y sí puede serlo de fracaso. El mes de mayo se agota y las cuentas son las que son. No se admiten segundas lecturas. Es todo o nada. A una carta.
Juanma Lillo ha preparado con mimo la visita del Granada. El conjunto andaluz lucha por no ahogarse en la cola de la tabla. Con 43 puntos y uno por encima del Alavés -equipo que marca la línea de salvación-, los de Marcos Alonso vienen a San Sebastián con el objetivo de sumar. Por eso, como dijo Lillo, este rival entraña más peligro que el Sevilla Atlético, un filial cuya presencia en Anoeta fue en sí un premio para los canteranos hispalenses. El guión de hoy es bien diferente.
El Granada 74 no tendrá reparos en entregar el balón y el terreno a la Real. Esperará agazapado para intentar meter miedo al contraataque. Es una película mil veces vista, aunque no por ello su desenlace deja de ser una incógnita.
Lillo reforzará el centro del campo con Garitano, de vuelta al once tras cumplir sanción en Cádiz. Junto al deriotarra se situarán Martí y Elustondo, quien cubre la baja de Aranburu, al que se espera la próxima semana en Tenerife.
Delibasic, en punta
Por delante del trivote se formará una línea de tres con Gari Uranga y Nacho en las bandas y Delibasic como único punta. La defensa será la misma de anteriores jornadas. Fran Mérida contaría con opciones junto a la cal.
Además de Aranburu, se pierden el choque los lesionados Xabi Prieto y Larrea y el sancionado Díaz de Cerio, quien vio la quinta amarilla en el Ramón de Carranza y dejará huérfano de goles al equipo.
La gran novedad en la lista es el retorno de Skoubo, ausente durante cuatro meses. El ariete danés no se viste de corto desde que en enero disputó unos minutos ante el Alavés en Anoeta. Ha encadenado una dolencia tras otra, pero parece estar totalmente recuperado para el desenlace de la Liga. Le acompañarán en el banquillo Bravo, Novo, Vaughan, Estrada y Víctor Casadesús. En la grada se sentarán los no convocados por decisión técnica: Markel Bergara, Ansotegi, Carlos Martínez y Víctor López.
Anoeta registrará una buena entrada y el ambiente estará caldeado. El malestar de la afición con los árbitros va in crescendo con el paso de las fechas y cualquier movimiento sospechoso de Hevia Obras, el trencilla de turno, será interpretado como malintencionado. El penalti a Delibasic no señalado en Cádiz y las continuas ayudas al Sporting han soliviantado los ánimos de la parroquia txuri urdin, que se huele un final de campeonato teledirigido.
Sospechas al margen, la Real tiene que ganar sí o sí. Habrá mil excusas para tapar las lagunas del equipo, pero ninguna de ellas valdrá para ocultar una decepción de semejante tamaño en caso de traspié.
Los jugadores han repetido que el ascenso depende de ellos. Obvian que la Real parte en desventaja en este sprint hacia Primera y se auto convencen de que si suman los quince puntos en juego, volverán a la élite. Como declaración de intenciones suena bien, pero la verdad empieza hoy a escribirse. El más mínimo despiste será fatal. Ni un solo tropiezo más...