Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
RSS | ed. impresa | Regístrate | 7 julio 2008

Política

ATENTADO EN LEGUTIANO
La Policía rastrea en el suroeste de Francia la pista de un nuevo taller de coches bomba
La Fiscalía de París moviliza a las unidades de toda la región tras constatar que la furgoneta de Legutiano fue robada por ETA en Limoges
16.05.08 - 07:50 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
París. DV. Los servicios antiterroristas creen que ETA ha logrado recomponer la estructura encargada del montaje en Francia de los vehículos bomba, que había sido desmantelada el pasado septiembre con el hallazgo en Cahors del taller donde trabajaba el experto en explosivos Luis Ignacio Iruretagoiena. Esta hipótesis de trabajo, considerada plausible por los investigadores, viene al hilo de la constatación de que la furgoneta empleada en el atentado del miércoles contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Legutiano había sido robada un mes antes en las inmediaciones de Limoges, en el suroeste del país.
Un llavero con el emblema de una entidad bancaria gala es el nexo de unión entre Legutiano y Linards, pequeña localidad del departamento de Haute-Vienne situada a 34 kilómetros al sureste de Limoges. Pertenece a la furgoneta bomba utilizada por ETA en el atentado y fue reconocido por su propietario en las fotografías transmitidas el mismo miércoles por los servicios antiterroristas españoles a sus colegas franceses. Las llaves del utilitario aparecieron intactas en el interior del Peugeot 306 usado por el comando para huir y que fue localizado poco después por la Ertzaintza en una pista forestal del alto de Urkiola, sin que hubiera funcionado el dispositivo previsto para incendiarlo.
El automovilista francés acudió el pasado 17 de abril por la mañana con su Citröen Berlingo, de color rojo oscuro, a un taller mecánico para someterla a una revisión técnica. Dejó la furgoneta, con matrícula 4962-TL-87, aparcada en el exterior del garaje con las llaves puestas en el contacto y convino con el encargado la hora para pasar a recogerla. Poco después el utilitario había desaparecido del lugar sin que nadie se diera cuenta del robo. La madrugada del miércoles reapareció destrozado ante el cuartel de Legutiano, con placas falsas 5945-FMC correspondientes a un modelo idéntico matriculado recientemente en Irun.
La Fiscalía de París ha abierto una investigación preliminar que ha confiado a la Subdirección Antiterrorista (SDAT) de París así como a las direcciones interregionales de la Policía Judicial en Orléans (con competencia en las regiones de Centro, Limusín y Poitou-Charente) y en Burdeos (con ámbito en Aquitania y Mediodía-Pirineos). La movilización de los servicios policiales que cubren todo el suroeste de Francia refleja las fuertes presunciones reinantes en los círculos especializados acerca de la posible existencia de un nuevo taller de coches bomba en esa área geográfica.
La última base operativa conocida de ese tipo se encontraba en Cahors y fue desmantelada el 1 de septiembre del pasado año. Muy poco después fue robado en el departamento de Tarn, al norte de Toulouse, un Ford Fiesta con el que ETA intentó volar el 9 de aquel mes la delegación del Ministerio de Defensa en Logroño. Un fallo de montaje impidió que estallaran los 61 kilos de amonal y cinco litros de gasolina repartidos en dos ollas ancladas al maletero. En el coche se identificó una huella de Aitzol Iriondo, Gurbitz, presunto jefe de Elosa, el subaparato de logística militar, pero no se tiene la certeza de que el defectuoso coche bomba fuera montado en Francia.
La conexión Legutiano-Limoges coincide con la reactivación desde abril de los robos de vehículos atribuidos en Francia a ETA tras un primer trimestre del año de inusual calma en esta actividad, clásico termómetro del activismo clandestino. En las últimas tres semanas se han recuperado otros tantos automóviles sustraídos por etarras, el último un Peugeot 307 localizado en el departamento de Tarn y Garona, al norte de Toulouse.
Linards, donde fue robada la furgoneta, se encuentra en una comarca frecuentada por ETA en los últimos años. En las urgencias del hospital de Saint Leonard de Noblat, a sólo 20 kilómetros de distancia, se presentó el 19 de noviembre de 2002 Urtzi Murueta con graves heridas en la mano derecha por la explosión de un detonador en unas prácticas al aire libre.
En Bussieres-Poitevine, en el mismo departamento de Haute-Vienne, fue robado el 17 de setiembre de 2000 el Peugeot 405 que apareció cinco meses después en un pinar de Saint Julien en Born (Las Landas) destruido por el impacto de morteros artesanales. En los ejercicios de tiro participaron Iñaki Esparza, Lorentxa Guimón y Dolores López Resina, cuyas huellas genéticas fueron identificadas en colillas y chicles hallados en los ceniceros del coche.
En el mismo Limoges fueron arrestados el 17 de junio de 2004 los entonces responsables de ‘Harrera’ (reserva) Fermín Martínez Bergara, Iñaki López de Bergara, Juan Carlos Estévez y Luis Armando Zabalo.
Carga explosiva
También preocupa a los mandos antiterroristas la potencia del explosivo que el comando Bizkaia utilizó en el atentado en el que murió Juan Manuel Piñuel Villalón. Habida cuenta de la envergadura de la deflagración, los análisis químicos se retrasarán un tiempo, pero los Tedax del instituto armado dan ya por seguro que los etarras usaron un explosivo con reforzante. Se apunta la hipótesis de que pudiera ser amonitol (amonal cebado con nitrometano), una mezcla que Jurdan Martitegi y Arkaitz Goikoetxea ya utilizaron el pasado 8 de febrero en su atentado contra los juzgados de Bergara.
En cuanto a la cantidad de explosivos, los científicos del instituto armado aseguraron ayer que jamás se podrá conocer con exactitud con cuántos kilos se cargó la Berlingo, si bien apuntan a que debieron ser como mínimo 150, dada la potencia de la onda expansiva en un lugar abierto y en el que se produjo ‘efecto chimenea’.
Frenazo en la huida
Por otra parte, fuentes de la investigación informaron a Vasco Press que los miembros de ETA que perpetraron el atentado estuvieron a punto de tener un accidente de coche enfrente de la casa cuartel, donde colocaron la furgoneta bomba. El coche utilizado para la huida se vio obligado a dar un frenazo violento que le hizo salirse de su carril e invadir la vía contraria, aunque el incidente no tuvo otras consecuencias.
La reconstrucción del atentado realizada por los investigadores ha confirmado que la acción terrorista fue similar a la perpetrada contra el cuartel de Durango el 24 de agosto de 2007. Uno de los etarras condujo la furgoneta bomba por la N-240 procedente de Vitoria hasta estar frente a la casa cuartel, donde la dejó estacionada en el arcén.
Una vez aparcada, el conductor se apeó y se subió por la puerta del copiloto del segundo coche, que seguía a la furgoneta a corta distancia. El conductor del Peugeot dio un frenazo brusco al llegar ante el cuartel y, bien porque el suelo estaba mojado por la lluvia o por exceso de velocidad, perdió por un instante el control de forma que el vehículo ocupó parte del carril contrario. Ese incidente no le impidió continuar su trayecto en dirección a Bilbao por el puerto de Urkiola. Unos dos minutos después de que fuera estacionada la furgoneta bomba se produjo la explosión.
La fuga de los terroristas continuó hasta una pista forestal del puerto de Urkiola, donde fue abandonado el Peugeot 306 con un artefacto incendiario en su interior que no llegó a estallar. Cerca del punto donde fue abandonado el vehículo se encontraba una pareja durmiendo en el interior de un coche de forma que, de haberse producido la explosión, podía haber sido alcanzada. Los dos etarras, tras dejar el coche, salieron del lugar a pie, sin que se sepa si en las cercanías tenían otro vehículo o había algún cómplice esperándoles.
La Ertzaintza localizó poco después de las tres de la madrugada el Peugeot, que había sido robado el 14 de abril en Berango, y sus especialistas lograron neutralizar el artefacto incendiario que había en su interior. Dentro del coche se encontró una capucha.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios

Comparte esta noticia

¿Qué es esto?

Vocento
SarenetRSS