La jefatura de la Ertzaintza avisó hace un mes a sus agentes de que extremasen sus precauciones ante la evidente decisión de ETA de aumentar sus atentados y les avisó de que había reforzado la presencia de liberados –terroristas a sueldo de la organización– en el País Vasco. Según un informe al que ha tenido acceso este periódico, hasta ahora se creía que los responsables de los ataques llevados a cabo desde el fin de la tregua eran Arkaitz Goikoetxea y Jurdan Martitegi, quienes han sido identificados en diversos atentados. La Policía vasca, sin embargo, está convencida de que hay más liberados. Distintas evidencias, como el relato de testigos presenciales de las últimas acciones etarras, «determinan la operatividad de varios liberados junto con un número indeterminado de legales –no fichados por las fuerzas de seguridad–», detalla el texto.
Según distintas fuentes, tras el asesinato del ex edil socialista de Arrasate Isaías Carrasco ya se detectó la presencia de otros terroristas distintos a Goikoetxea y Martitegi. La unidad de Información de la Ertzaintza, tras haber hablado con varios testigos del crimen, preparó un retrato robot de uno de los pistoleros que ha mostrado en comisarías de la zona, aunque no le ha dado difusión pública.
En el mismo documento, los responsables de la Ertzaintza analizan la cadencia de atentados de ETA y llegan a la conclusión de que la banda está centrando su acoso en el PSE y en las fuerzas de seguridad, tal y como quedó en evidencia el miércoles tras el atentado de Legutiano.
Respecto al partido socialista, se pide a los agentes y a los mandos que extremen la vigilancia de las sedes de la formación dirigida por Patxi López. Al referirse a la actividad de ETA contra la Policía, el análisis es que los terroristas consideran a los ertzainas «objetivo prioritario» por lo que se deben elevar al máximo las medidas de autoprotección.
Por otra parte, los tres guardias civiles que permanecen todavía ingresados en los hospitales de Santiago y Txagorritxu de Vitoria evolucionan favorablemente de las heridas sufridas tras la explosión de la furgoneta bomba en Legutiano. Dos de ellos continúan en la UCI con pronóstico reservado y, el tercero, presenta pronóstico leve, según fuentes médicas.