San Sebastián. DV. Juan Manuel Lillo reconoció ayer que «la Real no se puede permitir ni un error, a no ser que los rivales fallen con reiteración, lo que es poco probable». El entrenador blanquiazul, en línea con lo que ha venido manifestando la plantilla, admite que es probable que sea necesario ganar los cinco partidos que faltan para conseguir el ascenso. «¿Si veo capacitado al equipo para ganar los cinco partidos? Sí. Rotundo. Podemos ganar los cinco. El domingo ganamos, pero no nos dieron los puntos».
De todas formas, Lillo sigue planteándose la situación partido a partido. «Sólo los podemos ganar de uno en uno, aunque somos conscientes de que faltan cinco y quizá haya que ganarlos todos. Nadie ha rehuido nunca el objetivo, que es el ascenso, y no lo vamos a eludir ahora».
El entrenador realista cree que la lucha por el ascenso puede tener mucho de psicológico con Málaga y Sporting: «Vamos a intentar ganar lo que falta y a ver si ellos son capaces de hacerlo».
Lillo cree que el equipo andaluz puede ser el rival más asequible. «El Sporting lleva cuatro victorias de cuatro; el Málaga ocho puntos en ocho jornadas. Le hemos recortado cinco, que es mucho recortar. Es la referencia a seguir porque nos obliga a sumar un punto menos que para superar al Sporting. El Málaga también tiene eso en la cabeza».
La desventaja actual, de cuatro puntos, elimina casi totalmente el margen de maniobra de los realistas. «La obligación de ganar sigue siendo la misma. Eso no cambia, pero sí el grado necesidad. No te puedes permitir ni un fallo, pero a lo mejor terminamos la jornada a un punto de alguno».
Todas estas apreturas pese a que desde la llegada del tolosarra la Real ha ganado tres partidos y ha empatado otros tres, unos números magníficos. Pese a la sensación de que le puede faltar tiempo, Lillo aseguró que no ha pensado «ni una vez» qué habría podido pasar si hubiera llegado dos meses antes. «Pensaba que era el momento ideal. Si no vine antes, a lo mejor es porque pensaba que no era el momento ideal».
En todo caso, ahora el equipo tiene que dar la talla, según Lillo. «Cuando peor es la situación es cuando tenemos que sacar lo mejor que tenemos dentro. Confiamos en ello, y esa confianza nos la da el hecho de que hemos terminado todos los partidos golpeando más que golpeados. Como en Cádiz, donde el partido acabó con once amarillos colgados del larguero y tuvimos resortes para ir a por ellos».
«Masticar el partido»
Juan Manuel Lillo alertó sobre los peligros del partido de mañana ante el Granada 74 en Anoeta (18.30 horas-ETB1). «No va ser nada fácil. Es un partido que va a haber que masticar, Ojalá lo podamos meter en un ritmo alto, pero habrá que masticarlo porque si vamos a tragarlo, igual la liamos».
El entrenador de la Real destacó a tres jugadores del Granada 74, «Guerra, Gibanel y Luque, que tienen movilidad y le pegan muy bien a media distancia. Juegan muy caídos hacia la izquierda, la zona de Luque. Se lo pusieron muy difícil al Sporting y tiene una plantilla de jugadores con oficio. No es un equipo cómodo, más bien es bastante incómodo».
Para el encuentro, Lillo no podrá contar con el máximo goleador del equipo, Iñigo Díaz de Cerio, por sanción. «Si puedo tener a todos, mejor, y él es un jugador importante porque de hecho está siendo titular conmigo, pero en este equipo, con la disposición que hay, los que van a salir seguro que lo van a hacer tan bien como él». Y abundó: «Si no ganamos en Cádiz no fue por los dos que no estaban y si no ganamos ahora no va a ser por él».
Lillo no quiso dar pistas sobre el once, ni sobre las posibilidades de que Skoubo entre en la convocatoria, aunque no lo descartó. «Puede ser o puede no ser. Ha superado una semana más y no se ha manifestado ninguna secuela, no se ha resentido nada», dijo el míster, en lo que pareció una puerta entreabierta al danés.