Juan Manuel Lillo aprovechó la última jugada del partido de Cádiz, en la que la Real reclama penalti, para criticar la falta de profesionalidad de algunos árbitros. Sobre esa acción en particular, el técnico realista dijo que «es grave que el árbitro no estuviera mirando a la jugada. Me enfada la falta de profesionalidad que revela estar mirando a no sé dónde cuando su responsabilidad es mirar al foco del juego que, además, en esa acción era muy claro: un jugador llega en ventaja al área y el adversario decide derribarle. Eso me fastidia, porque fallar, fallamos todos».
Insistió en que «en esa situación la falta de profesionalidad es evidente. No tengo nada que decir en la jugada de Natalio, a la que ni siquiera me referí en Cádiz. Es una acción muy rápida y además puede interpretar que no hubo voluntariedad. No pasa nada, pero lo que no puede ser es que la última jugada del partido le pille mirando a prefiero no decir dónde».
Lillo fue preguntado por el hecho de que la Real no reclamase sanción por el botellazo que recibió en Málaga, que podría haber forzado a un rival directo a tener que jugar algún partido fuera de su estadio. «No quise sacar ventaja de ellos y preferí dejarlo pasar. Fue la acción de un tonto y no de toda la afición. Lo que ya me parece peor es que a un jugador que ha sido amonestado por dos entradas sancionables se le levante la tarjeta, juegue y marque un gol (en referencia al sportinguista Míchel, autor de uno de los goles de la victoria en Tenerife).