San Sebastián. DV. Una temporada para enmarcar. El Arrate acaba de cerrar la campaña más exitosa de su historia en Asobal. Este año ha mejorado el octavo puesto que por dos veces había alcanzado hasta la fecha (89-90 y 06-07) merced a la consecución de una séptima plaza que por primera vez en su historia le puede abrir las puertas de Europa.
En estos momentos depende de que la EHF se incline por invitar a jugar la Champions al Portland. Al parecer, el triunfo del Ciudad Real en la Liga de Campeones juega a su favor.
Si alguien se ha caracterizado por tener fe en este equipo, incluso en los momentos más grises, es su presidente Iñaki Bolinaga, quien no se ha cansado de repetir que ha reunido «a la mejor plantilla de la historia». Una frase que ya empleó en la pasada campaña y que no ha tenido inconveniente en recurrir a ella desde el principio de la campaña. El periplo que ha dibujado ha estado lleno de luces y sombras, aunque en esta oportunidad ha habido muchos más momentos luminosos y brillantes.
El arranque liguero que tuvo fue un tanto descorazonador. Lo más preocupante no era las tres derrotas consecutivas que encadenaron ante los tres grandes (Portland, Barcelona y Ciudad Real) sino la pobre imagen que dieron al ser víctima de bochornosas goleadas.
La plantilla se repuso rápidamente de este varapalo inicial recetando la misma medicina que le habían administrado al Naturhouse. Seguidamente, mostró sus credenciales al Teucro y al Algeciras antes de dar su primer golpe de efecto en Ipurua merced a su meritorio triunfo sobre el Valladolid, uno de los ilustres del campeonato. El gol anotado en el último segundo por Cutura hizo justicia.
Doblegar al Ademar León
A continuación, volvió a pasar un pequeño bache al acumular las dolorosas derrotas a manos del CAI, tras dominar la contienda y ante el Granollers en Ipurua.
Se puede considerar que el momento más delicado del equipo lo vivió en Santander, donde frente a un Teka bien asentado en los puestos de descenso, salió felizmente satisfecho tras haber podido evitar la derrota, gracias de nuevo a una última y acertada acción del capitán Cutura. En la jornada siguiente volvió a dar una nueva campanada al sobreponerse frente a todo un Ademar León.
A partir de aquí hasta el cierre de la primera parte consiguió salvar invicto los cuatro compromisos que le restaban. Los diecisiete puntos con los que cerró la primera vuelta daban pie para comenzar a creer en el sueño europeo. Una meta que en su momento los jugadores preferían no oír.
En la segunda vuelta el equipo fue capaz de mantener la compostura, a pesar de no haber podido echar mano de sus dos fichajes foráneos aquejados de sendas graves lesiones.
El corpulento pivote Matovic sólo pudo lucir la camiseta albiazul durante cinco minutos en Pontevedra ante el Teucro. El serbio ha dicho prácticamente adiós al balonmano. Su compatriota Stefanovic ha estado inhabilitado en la segunda vuelta.
Aún así, el Arrate ha sido capaz de seguir en su línea hasta el extremo de garantizarse de manera matemática su mejor clasificación de la historia en Asobal (la séptima plaza) a falta de varias jornadas para la conclusión.
En la recta final del campeonato las lesiones se cebaron con el equipo eibarrés, hasta el punto de que solamente pudo disponer de diez hombres en condiciones para la última jornada en Almería.