Funeral por el guardia civil asesinado ayer por ETA en Legutiano. [TELEPRESS ]

Vista general del momento de la llegada a la Catedral Nueva de Vitoria del féretro con los restos mortales del guardia civil Juan Manuel Piñuel. [EFE]

Los Príncipes de Asturias saludan al Lehendakari Ibarretxe junto a María Teresa Fernández de la Vega, Carmen Chacón y el ministro de Interior Alfredo Pérez Rubalcaba. [TELEPRESS]

Un guardia civil besa a la viuda entre aplausos. [TELEPRESS]

El cuartel ha quedado prácticamente derruido como consecuencia de la explosión. /EFE

La furgoneta-bomba

La potencia de la bomba ha causado cuantiosos daños materiales. /REUTERS
El obispo de Vitoria ha oficiado el funeral, que ha contado con la presencia de los Príncipes de Asturias y la viuda del agente.
A la llegada del féretro ha habido numerosos aplausos por parte de los varios cientos de personas congregadas.
Los restos mortales de Juan Manuel Piñuel, serán trasladados esta misma mañana a Málaga
El presidente del Gobierno impuso la cruz de oro al mérito de la Guardia Civil al agente asesinado
El obispo de Vitoria, Miguel Asurmendi, ha condenado hoy "a los autores materiales y a los colaboradores" del atentado que ha costado la vida del guardia civil Juan Manuel Piñuel y se ha preguntado si "¿así se sirve al bien del pueblo vasco?"
El obispo de Vitoria ha oficiado hoy el funeral por el agente asesinado ayer por ETA en la localidad alavesa de Legutiano , que ha contado con la presencia de los Príncipes de Asturias y la viuda del agente.
En su homilía, Asurmendi ha afirmado que "es de justicia condenar el atentado terrorista que ha segado la vida de Piñuel, condenar a sus autores materiales, así como a sus instigadores y colaboradores directos e indirectos".
El obispo de Vitoria se ha hecho eco del "sentimiento general de rechazo y de rabia contenida contra los autores y los cómplices del terrible atentado", porque "la persona humana nunca debe ser utilizada como medio para alcanzar cualquier tipo de fin".
Durante el funeral, que se ha celebrado a puerta cerrada por expreso deseo de la familia, el prelado ha mostrado su condolencia y reconocimiento a la Guardia Civil porque "sufren un dolor desgarrador" pero "mantienen la dignidad y su compromiso de servicio a España, a las personas y la convivencia pacífica".
Entre aplausos
El funeral por el
guardia civil asesinado por ETA en Legutiano, Juan Manuel Piñuel, ha empezado a las once menos veinticinco de la mañana, con la presencia de los Príncipes de Asturias.
Tras cerrarse a las diez y diez la capilla ardiente, instalada en la Subdelegación del Gobierno en Vitoria, el féretro ha sido trasladado a la cercana Catedral Nueva de Vitoria, escoltado por sus compañeros y seguido por una comitiva en la que iba su viuda, María Victoria.
Allí esperaban el féretro, en la escalinata del templo, los Príncipes de Asturias; el presidente de Senado, Javier Rojo; la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega; el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba; la titular de Defensa, Carme Chacón, y el lehendakari, Juan José Ibarretxe, entre otros políticos, así como altos cargos de la Policía y de la Guardia Civil.
A la llegada del féretro ha habido numerosos aplausos por parte de los varios cientos de personas congregadas.
Al pie de las escaleras se le han realizado honores y se ha interpretado el himno nacional. Posteriormente el féretro ha sido introducido en el templo a hombros, seguido por las autoridades.
Por deseo de la familia, se han cerrado las puertas del templo y no se ha permitido el acceso de los medios de comunicación al funeral , que será oficiado por el obispo de Vitoria, Miguel Asurmendi.
Hoy, a Málaga
Los restos mortales de Juan Manuel Piñuel, serán trasladados esta misma mañana a Málaga. Una vez que termine el funeral por el agente, que ha comenzado a las once menos veinticinco de la mañana en la catedral de Vitoria, el féretro con los restos del guardia civil serán trasladados, junto a su familia, en avión desde la capital alavesa a Málaga.
Allí vivían su mujer y su hijo y allí quería volver el agente, que llego al País vasco hace un mes para sumar puntos para poder pedir el traslado a Málaga.
La democracia vencerá a la barbarie
Ayer, toda la clase política española acudió a la capilla ardiente, que se abrió en la subdelegación del Gobierno en Álava, tras la
condena unánime que había tenido lugar en el
Congreso.
Este nuevo ataque de la banda terrorista ha unido a las fuerzas políticas con un fin común, el final de ETA. Así, la sesión del control que se celebró en el Parlamento no fue tal. Loas intervinientes dejaron de lado los temas previstos para lanzar un mensaje a ETA: La democracia vencerá a la barbarie.
Una
declaración conjunta en la que todos los partidos se comprometieron a "responder con unidad y firmeza" a ETA y a "combatir con coraje y fortaleza democrática" a la banda hasta "derrotarla definitivamente a través de la fuerza exclusiva del Estado de Derecho".
Cruz del mérito de la Guardia Civil
A media tarde, el féretro del guardia civil
Juan Manuel Piñuel entraba a hombros en la capilla ardiente. Cubierto con la bandera de España y el tricornio y custodiado con un crucifijo y el pendón de la guardia civil, las banderas de Álava, Euskadi y España y varias coronas de flores, permanecerá allí hasta el momento del funeral, 36 horas después de que ETA intentase la masacre.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el líder de la oposición, Mariano Rajoy, y distintas autoridades como el lehendakari, Juan José Ibarretxe, visitaron la capilla ardiente y trasladaron sus condolencias a la familia.
El jefe del Ejecutivo, acompañado del presidente del Senado, Javier Rojo, impuso la cruz de oro al mérito de la Guardia Civil al agente asesinado. Zapatero coincidió en la capilla ardiente con el lehendakari y con el consejero de Interior del Gobierno Vasco, Javier Balza que aunaron sus voces en contra del terrorismo. El asesinato forzó otros encuentros como el de Rajoy y la presidenta del PP vasco, María
San Gil.
ETA buscaba una masacre
La banda intentó de nuevo una masacre en un cuartel de la Guardia Civil. Una Citroen Berlingo, con "una cantidad sustantiva" de explosivo, instalada junto al muro del edificio hizo explosión a las 03:00 horas cuando una treintena de personas dormían. Piñuel hacía guardia en la garita cuando vio un vehículo sospechoso y llamaba para comprobar la matrícula. El vehículo fue sustraído en abril.
Cuatro personas resultaron heridas, todas están fuera de peligro. Una ha sido dado de alta, mientras las otras tres permanecen ingresados en distintos hospitales de Vitoria.
El atentado, el cuarto contra una casa cuartel desde el fin de la tregua, podría haberlo llevado a cabo el 'comando Vizcaya', el más activo desde el atentado de la T-4, en diciembre de 2006.
Los investigadores analizan la forma de actuar de los terroristas y la ruta seguida en su huida, así como la cantidad de explosivo utilizado.