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RSS | ed. impresa | Regístrate | 10 julio 2009

Política

CRISIS EN EL PP
San Gil dejará la dirección del PP vasco si no recupera la «confianza» en Rajoy
«No me fío porque me he sentido engañada y poco respaldada», afirma
15.05.08 - 08:36 -

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SAN SEBASTIÁN. DV. «Me he sentido engañada y poco respaldada». «He perdido la confianza en la dirección del PP». «Me sorprenden algunas actuaciones de Rajoy». San Gil, con estas duras frases que pronunció ayer en Donostia en rueda de prensa, se convertía en la primera dirigente del partido que censuraba abiertamente al presidente del PP, Mariano Rajoy, en plena crisis del partido. Rompió su silencio después de negarse el domingo por la noche a firmar la ponencia política del congreso de junio por «discrepancias fundamentales en el fondo y en la forma». Con este nuevo capítulo, el conflicto en el PP se ahonda más si cabe y San Gil coloca en una situación extremadamente delicada al líder popular. La propia dirigente donostiarra es consciente de que su actitud agrava la «quiebra» del partido y, por este motivo, le duele.
A pesar de que la víspera Rajoy había pedido a sus ‘barones’ que evitaran hablar de la crisis, San Gil, visiblemente afectada en su intervención, lanzó un órdago en toda regla a la dirección del partido. Sus palabras fueron de las más duras escuchadas en los últimos años dentro de la formación hacia un presidente. Y además, San Gil puso plazo y condiciones a su futuro político. Abandonará la dirección del PP en el País Vasco si no consigue recuperar la «confianza» perdida en Rajoy en las últimas semanas.
Esta decisión la tomará en un plazo de 40 días, justo hasta después de que los populares celebren el cónclave de Valencia, entre los días 20 y 22 de junio. Semanas después, en julio, según anunció San Gil, los populares vascos celebrarán un congreso extraordinario para designar un nuevo presidente y candidato a lehendakari. A tenor de las palabras pronunciadas ayer, la actual líder de los populares vascos tendría casi los dos pies fuera de la presidencia. Sin embargo, prefiere esperar a ver cómo discurren los próximos acontecimientos. No quiere precipitarse. Negó que su decisión sea una «retirada en diferido» a petición del propio Rajoy, a quien sí anunció minutos antes de su comparecencia ante los periodistas el contenido de su intervención. Fuentes populares indicaron que la reacción verbal del líder popular fue fría.
También descartó con rotundidad que quiera presentarse como alternativa a Rajoy en el congreso de Valencia ni que su plante sea una cuestión de lucha de poder. «Es un tema de principios», dijo. Sin embargo, fuentes populares no dudan en señalar a Jaime Mayor, actual eurodiputado popular y principal mentor de San Gil, como uno de los posibles perjudicados del reajuste que el equipo de Rajoy pergeña para la nueva dirección.
El ex ministro en el Gobierno de Aznar es el dirigente popular que ha defendido con mayor entusiasmo la contestación de San Gil a la dirección del partido. En este sentido, la corriente más ortodoxa del partido, los considerados ‘aznaristas’, apoyarían de forma incondicional las tesis de San Gil que buscan preservar las «esencias» del partido, como la defensa de la unidad de España y el rechazo a los acuerdos con los nacionalistas.
Además, San Gil no se fía de que, a pesar de que en la ponencia política fueron recogidos todos los «principios» que defendió desde un principio, la futura dirección del partido aplique su particular ‘hoja de ruta’ tras del congreso de Valencia y los postulados oficiales queden en papel mojado. «Si tengo serias dudas o evidencias claras de que hay un giro en determinadas posturas que son esenciales en el partido, no me presentaré a la presidencia del PP vasco», anunció
«Lucha de titanes»
La presidenta de los populares, escoltada en todo momento por su secretario general, Carmelo Barrio, detalló en su comparecencia los pormenores de las fuertes discrepancias que surgieron en la negociación de la ponencia política.
«Desde el primer momento surgieron discrepancias de fondo y forma» a la hora de enfocarla y que, a partir de las mismas, se realizaron unas declaraciones que «en absoluto respondían a la vocación de la ponencia que yo quería trasladar al PP». En esa línea, señaló que «ante la imposibilidad de llegar a acuerdos» y por existir «dos ponencias claramente antagónicas», se puso en conocimiento de la dirección nacional del PP el problema que existía y se designó como interlocutor al secretario ejecutivo José María Lassalle.
«Ahí empezó una lucha de titanes porque me encontré con un interlocutor que discutía y rebatía el análisis político del momento en que vivimos y la necesidad de plasmar de una forma clara como tiene que ser la propuesta de proyecto de esa gran España de ciudadanos libres e iguales que tenemos que ofrecer», detalló para añadir que, al ver que «no había una postura clara en la defensa del proyecto del PP», se puso en contacto con Rajoy quien le garantizó que todo aquello que ella quería añadir «se incluiría».
La «lucha» continuó el domingo para intentar «modificar o suprimir» determinados artículos redactados por la líder de los populares vascos que, a su juicio, eran «imprescindibles», y se referían, entre otras cuestiones, «a la definición de nación, al Estatuto catalán o al futuro estatuto vasco, al referéndum de Ibarretxe, la actitud del PNV con el terrorismo o a la corresponsabilidad del PSOE a la hora de disgregar España».
«Se me intenta imponer una nueva redacción pero, a vista de que no lo consiguen, a regañadientes y de mala gana, se admite al final el texto de la ponencia el domingo por la tarde», relató San Gil quien destacó que «lo que colma el vaso» son las declaraciones del otro ponente –en alusión al canario José Manuel Soria– «donde se vuelve a hablar una vez más de que cada comunidad autónoma con los nacionalismos hará lo que quiera y donde se pone en valor como eje central de la ponencia los pactos de Estado con el PSOE».
«Yo estoy para negociar cosas, pero no la esencia de mi partido, y si la persona que Rajoy pone como interlocutor me discute hasta el concepto de nación, me preocupo, y si se sugiere un cambio de estrategia respecto a los nacionalismos tanto en el País Vasco como en Cataluña, lo único que hago es ponerlo encima de la mesa», añadió.
‘Melón’ sucesorio
Un posible escenario de renuncia de San Gil a la presidencia del PP vasco abriría el melón sucesorio que, según fuentes populares, podría generar tensiones internas por el pulso que dos corrientes pudieran mantener. La propia San Gil anunció ayer que dentro de su equipo hay gente muy valiosa y preparada que podrían tomar el relevo. Carmelo Barrio, actual secretario general del partido y fiel colaborador de San Gil, suena como posible candidato a la presidencia por el sector afín a San Gil. Tampoco se descarta que ante una posible renuncia de la actual líder de los populares vascos, Rajoy pueda recurrir al actual portavoz adjunto en el Congreso y presidente del PP de Álava, Alfonso Alonso, para afrontar como cabeza de cartel del PP en las próximas elecciones autonómicas.
Las reacciones a la decisión de San Gil volvieron a ser numerosas. La portavoz del PP en Getxo, Marisa Arrúe, se mostró «perpleja» y «sorprendida», mientras que Regina Otaola, alcaldesa de Lizartza, dijo que si su jefa se va «seguramente yo también lo haré».
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