VALENCIA. En su regreso a los entrenamientos después de dos días de descanso, la plantilla del Levante decidió ayer abandonar la sesión preparatoria unos minutos después de saltar al terreno de juego del estadio Ciudad de Valencia como medida de protesta por el impago de sus salarios. Los jugadores del Levante, que viven una situación dramática y sin perspectivas de solución, se limitaron a dar una vuelta al césped y marcharse a los vestuarios sin realizar declaraciones, aunque el delantero ghanés Riga, a quien el martes se le abrió un nuevo expediente por su corte de mangas a la afición, reconoció que el momento que atraviesa «es trágico» y se mostró irónico ante la posibilidad de una sanción. «Es gracioso que me pongan una multa cuando hace dos años que no me pagan», denunció el máximo goleador del Levante.
Los futbolistas están también citados para entrenar hoy y mañana. No así el sábado, ya que para ese día está fijado el comienzo de una huelga que mantiene en el aire el partido del domingo contra el Real Madrid y que, salvo giro radical e inesperado, no podrá disputarse. La plantilla del Levante insiste en que no jugará el último partido de Liga si no existen plenas garantías de cobro, y el Real Madrid, que también es muy pesimista, continúa trabajando para encontrar un rival extranjero (Tottenham, Oporto o Benfica) que sustituya al equipo valenciano en el partido previo a la fiesta de los campeones en el Bernabéu.
Aunque el presidente del club blanco, Ramón Calderón, había asegurado que la entidad estaba dispuesta a donar la recaudación del encuentro para ayudar al Levante, el director general madridista, Miguel Ángel Arroyo, anunció que «no se entregará la taquilla. Los socios del Madrid nos podrían demandar por malversación de fondos y no resolvería el problema del Levante», admitió Arroyo, en referencia a la deuda de 13 millones de euros que la directiva mantiene con sus futbolistas desde hace dos temporadas.
El «drama» de Riga
El Madrid sí se mostró dispuesto a actuar como «mediador ante la administración deportiva», pero ante la casi segura imposibilidad de celebrarse el partido, insistió en que ahora una de las prioridades del club es encontrar otro equipo, «porque no se tener a 80.000 aficionados esperando en el Bernabéu para saber cinco minutos antes si el Levante va a jugar o no».
Riga, aunque mantiene un halo de esperanza, se mostró convencido de que «el club no va a pagar». «Hasta no hace mucho, era feliz aquí, pero hoy es un drama», lamentó Riga, que aprovechó para justificar su gesto despectivo hacia los aficionados durante el último derbi valenciano. «Pasamos por momentos muy complicados, y la gente me provocó», apuntó el delantero africano. COLPISA