SAN SEBASTIÁN. DV. Las bajas asedian a Juanma Lillo. El técnico parece sufrir una especie de maldición desde su llegada al banquillo de la Real. No ha podido contar con hombres clave en los seis partidos que ha dirigido hasta la fecha, y este lastre se hará el sábado más pesado. Gorka Larrea se lesionó el martes y Nacho es seria duda para enfrentarse al Granada 74 en Anoeta. Además, Xabi Prieto y Aranburu no podrán jugar por lesión y Díaz de Cerio, por sanción.
Los disgustos de Lillo comenzaron un día después de que éste relevara a José Ramón Eizmendi al frente del primer equipo txuri urdin. El viernes previo al estreno del tolosarra en casa, Gerardo no se entrenó por una distensión y los médicos certificaron que causaría baja frente al Hércules (2-1). Una semana más tarde, el lateral riojano seguía en la enfermería y Carlos Martínez volvió a sustituirle en la salida a Vigo (1-1).
Pero los verdaderos problemas llegaron el 16 de abril, cuando Xabi Prieto se fracturó el cúbito y el radio del brazo derecho en una acción fortuita en Zubieta. El interior donostiarra fue operado esa misma tarde y prácticamente dijo adiós a la temporada.
Lillo renunció a las bandas y la Real jugó con dos puntas -Víctor y Díaz de Cerio-, un mediapunta, trivote y carrileros largos. El resultado no fue todo lo positivo que cabría esperar y el Nástic arrancó un punto de Anoeta (0-0).
Con el decisivo Málaga-Real en el horizonte, la plantilla cerró filas y se afanó en convencer a su entrenador de que la solución a estos contratiempos estaba dentro del vestuario. Lillo tomó nota y, lejos de venirse abajo, sacó lo mejor de sus hombres en La Rosaleda. El equipo se impuso por dos goles en terreno del segundo clasificado y certificó su candidatura al ascenso. Díaz de Cerio hizo de Xabi Prieto y Labaka y Uranga marcaron los goles en acciones de estrategia. Delibasic ejerció de único punta.
El montenegrino fue uno de los destacados del partido, pero vio una amarilla y no se pudo alinear ante el Sevilla Atlético (2-0). Díaz de Cerio, de nuevo delantero centro, y Garitano firmaron los tantos. El centrocampista deriotarra fue amonestado por el árbitro, quedando Lillo sin una de sus piezas básicas para el siguiente compromiso en el Ramón de Carranza. Para colmo de males, Aranburu sintió un pinchazo y las pruebas médicas confirmaron una pequeña rotura de fibras, por lo que el azpeitiarra causó baja en Cádiz y tampoco jugará este sábado frente al Granada 74. El objetivo es que pueda regresar al equipo en Tenerife. Sin dos de los tres elementos del trivote, Lillo dio minutos a Elustondo y Larrea, mientras que Fran Mérida se situó en la banda izquierda. La Real pudo ganar y pudo perder en Cádiz. Al final, empató (2-2). Díaz de Cerio y Delibasic, ya de vuelta, fueron los goleadores.
Malas noticias
El entrenamiento del martes resultó nefasto para el míster y, por ende, para la Real. Larrea sufrió un tirón en la pierna derecha que, a la espera de comprobar cómo evoluciona, podría tratarse de una rotura fibrilar. Por su parte, Nacho recibió un golpe en la rodilla derecha que ayer presentaba «sangrado abundante», según explicaron los servicios médicos del club. El diagnóstico provisional es «contusión de rótula», aunque sólo mediante resonancia magnética se podrá descartar una fisura. Los galenos no aprecian «lesión meniscal o ligamentosa» en la articulación del futbolista malagueño.
Lillo tiene dos días por delante para preparar la visita del Granada 74 sin Xabi Prieto, Aranburu, Díaz de Cerio -sancionado por acumulación de tarjetas-, Larrea y probablemente Nacho. Demasiadas bajas que se verán en parte compensadas con el retorno de Garitano y la disponibilidad de Skoubo, quien podría volver a una convocatoria siete meses después de romperse una vértebra ante el Sporting en Anoeta, allá por la novena jornada.