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RSS | ed. impresa | Regístrate | 9 julio 2008

Cultura

GURUTZE BEITIA, ACTRIZ
«Calixto me dijo que los que sabemos hacer reír bien, hacemos llorar mejor»

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«Calixto me dijo que los que sabemos hacer reír bien, hacemos llorar mejor»
La transformación de Gurutze Beitia como actriz la podemos ver este fin de semana en el Victoria Eugenia con la versión que Bieito ha hecho sobre el texto de Esquilo. Sustituyó a Natalia Dicenta y lleva ya casi cincuenta representaciones siendo el rey persa Jerjes, convertido para la ocasión en una legionaria española en la guerra de Afganistán.
- Para muchos usted es la actriz que contaba chistes en la tele o la de obras como Cocidito madrileño.
- Ya sé que se sorprenden, supongo que es porque me tienen catalogada sólo de cómica, ¿no? Yo también me sorprendí, pero porque me llamaron un domingo a las diez de la noche y a la mañana siguiente tenía que estar en Barcelona. Y, claro, si el que te llama es Calixto Bieito te entra un temblor y te pones como un flan.
- ¿Y entonces?
- Me hizo mucha ilusión que por fin alguien confiara en mí para un papel dramático y de esta envergadura. Calixto me dijo, tras verme presentando la gala de los premios Max de 2007, que los actores que sabemos hacer reír muy bien, sabemos hacer llorar mejor.
- ¿En Los persas encontramos a una Gurutze totalmente diferente como actriz?
- En este caso interpreto a una legionaria española, que es una de las cosas más distantes de mí como persona. No me gustan las armas ni los ejércitos y en escena soy una soldado, así que no tiene nada que ver con la 'Guru' que estáis acostumbrados a ver en la tele.
- Llegó a esta obra cuando ya estaba estrenada y con muchas funciones hechas. ¿Como fue la incorporación?
- Llevaban ya setenta representaciones y eso es muy complicado, además para hacer un papel protagonista. Casi no hubo tiempo para ensayos, en una semana tuvo que estar todo preparado.
- ¿Cómo se consigue eso?
- Pues apretando el culo. El nervio también ayuda, pero sí que fue una gran presión y responsabilidad porque sabes que sales a escena y con Calixto estuve sólo un día, el resto de los ensayos fue con el ayudante de dirección. He tenido suerte con mis compañeros, a los que no conocía, ya que me adoptaron desde el primer minuto.
- ¡Un sólo día de trabajo con Calixto Bieito!
- Sí, pero un día muy productivo porque se le entiende muy bien. Es un loco maravilloso. Es diferente a lo que estaba acostumbrada, deja al actor una enorme libertad de creación.
- ¿De la batalla de Salamina, cinco siglos antes de Cristo, a las guerras actuales, ha cambiado algo?
- Poco, eso es lo que queremos decir en Los persas, aunque no es una obra antibélica. Lo único que expresamos es que la guerra es eterna. Y nos preguntamos de dónde sale esta crueldad, qué germen llevamos dentro que nos lleva a pelear y a matar desde que el hombre es hombre.
- Se han dado algunas protestas.
- Alguna persona ha gritado que dejemos a la bandera española en paz. Pero eso es anecdótico porque los soldados son españoles, pero podían ser británicos o hutus. Lo que se pregunta la obra es qué nos lleva a destruirnos.
- Todo eso contado en escena con música.
- Con rock de los setenta porque la obra es un concierto en directo. Todos los actores tocan instrumentos y cantan conmigo, que soy la cantante de la banda. Tocamos temas de Janis Joplin o de Pink Floyd, entre otros.
- Calixto Bieito dice que lo que más le gustó de usted es la capacidad para emocionar.
- Eso dice y me gusta. En la obra hay un momento en el que bajo al patio de butacas y la gente me quita la mirada porque es tan tremendo lo que estoy narrando que se apuran. Están llorando mientras el personaje de mi padre y yo hablamos. Se emocionan mucho y no me pueden sostener la mirada. Es muy curioso.
- Este director tiene fama de polémico, es de los que gusta mucho o lo contrario.
- Calixto puede llegar a ser muy bestia en escena, impacta siempre. Pero en Los persas quizás no sea tanto. Sí que es dura en lo que contamos, pero no en lo que se ve. No hay vísceras, no hay sangre.
- Juan Echanove, cuando protagonizó la obra Plataforma, dijo de Bieito que era el Mozart del teatro europeo.
- Me parece una definición maravillosa, sobre todo porque creo que se le puede considerar un niño prodigio. Sus obras rompen, no es un teatro al que estamos acostumbrados, el espectador se sorprende continuamente.
- ¿Lo de legionaria Gurutze Beitia le suena bien?
- No, no, no. Es legionaria Jerjes, lo de legionaria Beitia ni para atrás. 'Guru' es una cosa y la Jerjes es otra, lo que no quita para que le haya cogido mucho cariño a este personaje.
- ¿Le ha explicado el director la razón por la que ha convertido al rey Jerjes en una mujer?
- Yo hice la broma de decir que fue porque pensaban en mí. Creo que la verdad es que a Calixto le impactó mucho la primera mujer soldado española que murió en combate. El siempre comenta que la mujer tiene la capacidad de dar la vida y la muerte y la vida van tan unidas. Al principio parece que iba a haber más mujeres soldado en escena, pero luego sólo quedó una.
- Rodeada de hombres en escena.
- Como una reina. Calixto no trabaja de forma cerrada, va dejando manga ancha a los actores, improvisa mucho. Todo fue surgiendo por juegos, por creaciones propias de los actores. Y al final quedó en cinco soldados, la Jerjes y Darío, mi padre, que está un poco cara al público, como en otro plano.
- Supongo que estará dándole las gracias a Natalia Dicenta y a la serie de televisión que la sacó en volandas de Los persas.
- ¡Y tanto! ¿Quién me iba a decir que iba a estar con esta obra? Casualidades de la vida, la vi cuando se estrenó en Madrid y me enamoró. Me daba una gran envidia el personaje que hacía Natalia, con esa fuerza visual y ¡encima cantaba! Así que gracias a aquella noche y a mi memorión, que por algo me llaman la mp3, cuando tuve que preparar después la prueba en unas horas me sirvió de mucho el recuerdo que tenía.
- ¿Esta obra le abre las puertas al teatro que no sea de humor?
- Ya había hecho drama. En la escuela hice ¿Quién teme a Virginia Wolf? Y luego Tango, de David Barbero, que es un cabaret satírico con momentos dramáticos. Así que una mínima parte del público ya me conocía en esos registros. Pero es verdad que con Los persas se me pueden abrir otras puertas diferentes.
- ¿Nota diferencia con el público vasco, que tiene una imagen ya hecha de usted?
- En Barakaldo vi miradas de gran sorpresa, como de ¡no puede ser! Incluso hay amigos que se han quedado alucinados.
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