malerreka. dv. El pasado fin de semana se disputó en el circuito de Montmeló la primera prueba del Campeonato de Europa de camiones y Copa de España.
El piloto doneztebarra Javier Mariezcurrena, de la escudería –también de Doneztebe– talleres Ederki, estrenaba nuevo motor para su Man, un propulsor que le da 1.100 caballos y que esperaba le aupara de la zona media de la clasificación a puestos un poco más avanzados.
Lo cierto es que no le pudo ir mejor, pues en la sesión de entrenamientos del sábado marcó un excelente décimo puesto con una rueda pinchada.
En la carrera y bajo un auténtico diluvio la cámara subjetiva que lleva en la cabina dejaba claro que la visibilidad era completamente nula, tras nueve camiones.
Así pues, ya de salida Mariezcurrena optó por sacrificar unos metros y ganar visibilidad, una jugada de estrategia que le salió perfecta, pues siete de los nueve primeros clasificados se vieron implicados en un aparatoso accidente en la primera curva. Tras el incidente, Javier empezó a rodar en el segundo puesto del Europeo, aunque las previsiones de lluvia no apuntaban a semejante tromba y sus neumáticos no respondieron a lo que el piloto necesitaba. En cualquier caso, al final se mantuvo en el séptimo puesto del Europeo y el primero en la Copa de España.
Segundo el domingo
El domingo la cosa se torció en la primera curva, en la que el doneztebarra fue empujado fuera de la pista. Consiguió remontar hasta un excelente noveno puesto en el Europeo y segundo en la Copa España.
Tras los dos resultados del fin de semana en Montmeló, Mariezcurrena lidera la Copa de España, aunque lo va a tener difícil ante el mejor piloto del mundo en este momento, Antonio Albacete, vencedor del Europeo y que cuenta con un Man oficial, cuyas posibilidades están por encima del Man privado de Talleres Ederki.
El Campeonato Europeo de camiones es la réplica exacta de la Fórmula 1 en su categoría. Es la máxima competición a nivel mundial, controlada por la FIA con el mismo rigor de especificaciones técnicas y normativa que la F1. Los controles son exhaustivos.
Se compite con camiones que no pueden pesar menos de 5.500 kilos y superan fácilmente los mil caballos, con centralitas electrónicas perfectamente comparables a las de un McLaren o un Ferrari.
Los pilotos deben controlar estos monstruos a 160 kilómetros por hora en los mismos circuitos que se utilizan para los mundiales de Moto GP o Fórmula 1.
De hecho, la próxima carrera será en el circuito italiano de Missano y las esperanzas de la escudería Talleres Ederki están por todo lo alto.
También hay que despejar muchas incógnitas, pues los mecánicos del equipo no saben aún como va a responder el nuevo motor sobre pista seca, pero lo que está claro es que no falta ni camión, ni equipo, ni piloto. n