LEGAZPI. DV. Las calles volverán a llenarse de pequeños artistas del lápiz el sábado por la mañana durante la V edición del concurso de dibujo local.
El certamen organizado por la asociación de dibujo Arkatza se ha convertido en todo un clásico de primavera, con un nivel de participación que alcanza los 80 niños y niñas cada año. «Nuestro objetivo es fomentar el gusto por el dibujo y evitar que esta afición tan bonita se acabe perdiendo en la localidad» explican desde Arkatza, asociación de la que son profesoras Esther Agirre, Daniela Uribetxeberria, Charo Jimeno, Rosa Mari Gutiérrez y Marisol Rodríguez.
Aunque la afluencia de gente varía en función del tiempo y la coincidencia del concurso con otro tipo de actividades como el deporte escolar, lo cierto es que todos los años se forma una nutrida cola de niños a la espera de recoger su correspondiente tabla de participante en la casa de cultura. «Les suele hacer mucha ilusión el hecho de concursar y poder llevarse un premio», cuentan desde la asociación.
El certamen se celebra desde hace un montón de años en Legazpi, siendo Arkatza la organizadora del mismo con la colaboración de los comerciantes de Ilinti durante los últimos cinco años. Por esa razón, algunos de los temas a pintar en el concurso suelen ser los escaparates del pueblo.
Los pequeños, tema libre
Como viene siendo habitual, los participantes dispondrán de un tiempo máximo de tres horas para la creación de sus obras. Las reglas del concurso son muy sencillas. El certamen dará comienzo a las 9.30 de la mañana y finalizará a las 12.30 del mediodía.
Sólo se podrán utilizar lápices, pinturas y carboncillos como herramientas de trabajo, quedando terminantemente prohibido el uso de las reglas. Todos estos materiales se deberán traer de casa. La organización por su parte, facilitará el papel y los soportes en la casa de cultura.
Los niños y niñas de educación primaria de los cursos 1º, 2º, 3º y 4º deberán echar mano de la imaginación, ya que no tendrán ningún tema establecido y podrán dibujar lo que quieran.
El resto deberá ceñirse a pintar los escaparates, edificios, paisajes o motivos que se les encomienden desde la organización. Una vez establecidas las normas, ganar será cuestión de las habilidades de cada uno con el lápiz.