san sebastián. DV. Hubo micrófonos para todos los que ayer acudieron a conocer el estudio de impacto ambiental de la pasarela a Mompás, un informe que declara que los impactos de la obra son bajos o muy bajos y en algunos casos subsanables.
Los redactores del proyecto, Fernando Ruiz Lacasa y Javier Errea; el responsable de la Dirección de Costas, Fernando Pérez y el redactor de ese informe de impacto ambiental, Iñaki Urrizailki, fueron quienes abrieron el fuego con sus explicaciones sobre un proyecto en la sala club del teatro Victoria Eugenia, donde se concentraron cerca de un centenar de personas.
El debate discurrió por cauces moderados hasta prácticamente el final y tras una intervención del alcalde Odón Elorza, que fue seguida por la de otros concejales como Ricardo Burutarán, Jorge Letamendía o Xabier Ezeizabarrena.
Muchos de los argumentos eran conocidos, aunque en lo que sí se coincidió, (Pérez explicando la tramitación oficial y Errea argumentando su experiencia), que pocas iniciativas pasan por tantos controles y tan exhaustivos. Ruiz Lacasa aportó un dato sobre el que no se ha hecho demasiado hincapié hasta ahora: no actuar sobre esta zona acabará convirtiéndola en un gueto, en un peligro. «No podemos consentir que Sagües siga siendo una extremidad amputada de la ciudad».
Ciudadanos anónimos, políticos de todas las fuerzas consistoriales a excepción de EB-Aralar, la vicerrectora de la UPV, Cristina Uriarte; el presidente del Aquarium, Vicente Zaragüeta, miembros de asociaciones de vecinos como Elena Arrieta o Félix Soto, de Haritzalde, de la hostelería, del colectivo Haizea, el presidente del Club Vasco de Camping, Jesús Alquezar y técnicos municipales esperaban las intervenciones.
La primera, desde la representación de Haritzalde, puso en duda los contenidos técnicos del proyecto, «va a haber toneladas de hormigón y no sólo acero y madera», así como el coste, «78 euros por donostiarra» o el impacto en el turismo que no considera necesario. Errea aclaró que sólo hay cemento en los soportes submarinos, mientras que desde Costas se dijo que el proyecto no llegará a los 12 millones de euros y que no sólo beneficiará a los donostiarras, sino a cualquier ciudadano.
Los argumentos del público eran variados. Un hostelero defendió la atracción turística de la pasarela, un hombre que se confesó jubilado se extendió en un discurso sobre las posibilidades para construir una escollera que evite los derrumbamientos de la ladera del monte y un joven pidió a Ruiz Lacasa y Errea que volvieran al proyecto primero, «porque no se puede plantear una intervención arquitectónica como ésta y perderse luego en justificaciones sobre vegetales o fauna». «Si somos reverencialmente respetuosos, no podremos actuar, el nivel de la dignidad tiene que ser superior al nivel de miedo, tal y como dijo el propio Eduardo Chillida», apostilló.
Alquezar, sentado en un extremo de la sala junto al alcalde Odón Elorza, quien optó por apuntar sus notas entre el público, retomó su argumento a favor de que la pasarela pueda, en Mompás, enlazar con uno de los caminos. «En el Club hay muchas sensibilidades, desde quienes adoran este proyecto hasta quien lo odia, pero yo quiero volver a pedir a Ruiz Lacasa y Errea que se planteen esta posibilidad». El portavoz del PNV, Xabier Ezeizabarrena, también intervino en el debate ciudadano, con una apuesta que recordó a la de Alkezar. «El proyecto me preocupa desde el punto de vista del monte», dijo.
En el curso del debate se dijo que esto no era posible por la existencia de ejemplares de la Armeria Euskadiensis. «¿Sólo va a resultar una planta afectada?, se preguntaba una señora. «Eso han dicho», aseguraba su compañera.
Había preocupación por todo el entorno de Sagüés, por ejemplo la de un ecologista que se mostró convencido de que la gente no respetará a las aves y ensuciará el mar. O la de Félix Soto, que aseguró que la pasarela es sólo «una alfombra para que las multinacionales hoteleras construyan en Sagüés».
De momento, se recordó también ayer, el proyecto está en fase de exposición pública hasta el 6 de junio y quien quiera hacerlo puede presentar alegaciones en el departamento de Costas del Ministerio de Medio Ambiente, que es el que promueve y paga la obra, y en las propias oficinas de UdalInfo del Ayuntamiento.