Julencoro@euskalnet.net, manera de contactar con Coro García Ormazabal, consultora en lactancia materna, educadora de masaje infantil y monitora de Grupos de Apoyo a la Lactancia Materna, amén de doula, palabra que en griego significaba esclava pero que hace un tiempo tomó la acepción propuesta desde Filipinas por la antropóloga: Dana Raphael: mujeres que ayudan a las nuevas madres durante la lactancia y el cuidado del recién nacido.
- ¿Por qué?.
- ¿?
- ¿Por qué necesita ayuda una recién parida si ser madre es un proceso totalmente natural?
- Quizás precisamente por eso. Porque es un proceso totalmente natural y nosotros nos hemos ido alejando de la naturaleza y mecanizado. Te juro que a mí me llegan parejas de padres primerizos que no han tocado (algunos ni siquiera han visto) un bebé en su vida.
- ¿Las mujeres no parían solas antes?
- No. Parían rodeadas de parteras, comadronas, mujeres sabias, un batallón de apoyo...
- Así sería, pero la mortalidad infantil y la de las parturientas era altísima...
- Nadie reivindica aquí la vuelta a métodos ancestrales negativos. Tenemos toda la Medicina y la tecnología a nuestra disposición, aprovechémoslas. Pero sin que resulten agresivas, invasoras. En muchos lugares de Inglaterra, las mujeres no paren en un quirófano sino en una habitación que le recuerda su hogar. Al lado, sin embargo, hay toda una sala preparada técnica y médicamente para cualquier eventualidad. También se está reclamando, se ha conseguido ya, poder hacer un plan de parto en el que rechaces prácticas médicas que no son imprescindibles pero que suelen realizarse en los paritorios por simple rutina.
- Si seguí un cursillo pre parto y he parido con el apoyo de mi ginecólogo, mi compañero y mi comadrona, ¿para qué necesito ahora una doula?
- Sencillamente, porque ni te imaginas lo que vas a empezar a sentir y a experimentar.
- ¿Me está previniendo ya sobre mi posible 'depresión posparto'?
- Llámalo como quieras y no te aterrorices, pero ya verás, lo que vas a sentir no puede compararse con nada de lo que has sentido hasta ahora. Como mujer. Como hembra. Como ser pensante. Como animal. Como mamífero, Lo sentirán tu cerebro, tu pecho y tus hormonas. A tu lado hay un ser sangre de tu sangre y carne de tu carne que es dependiente de tí al cien por cien. Más aún: según ciertos estudios, pasarán dos años hasta que el niño se vea a sí mismo como algo diferente a su madre y autóctono, Durante mucho tiempo creerá, sentirá que es, simplemente, parte de tí. Y tú, parte de él.
- ¡Dios mío! ¿Qué hago! ¿Leo libros, llamo a mi madre, me junto con otras mujeres aterrorizadas?
- Cualquier cosa que hagas estará bien. Libros, madres, amigas... pero sobre todo, no te aterrorices. Las mujeres llevamos pariendo miles de años. Sabemos de que va esto... Nadie debe imponerte nada.
- ¡Pero ¿qué hago! Por ejemplo, ¿ será mi hija más enclenque o más tonta si le doy biberón?
- No permitas que nadie te diga eso. Hemos sobrevivido como especie a mil historias y teorías. Pero recuerda que cada mamífero ha creado la leche especial y precisa para sus cachorros. La de vaca no es la del ornitorrinco ni la de la oveja. La nuestra es para nuestras camadas, punto. Aún hoy desconocemos muchísimas de las sustancias, elementos, compsición de la leche humana. Y, sobre todo, lo que ignoramos casi totalmente es la cantidad de información genética, celular, sensorial, que se transmite en el acto mismo de amamantar. El niño no toma sólo tu leche. Te das entera a él. Y él te cuenta cosas que sientes en las capas más remotas de tu organismo.
- Me han dicho también que debo aprender a darle masajes...
- Claro, mujer, claro. Tu niño es un pedacito de carne, de almita, de cerebro aún sin hacer. Necesita de tus manos para ir sintiendo, para ir haciéndose. Para madurar. Y para saber que le quieres.
- Se lo digo continuamente...
- No le basta. Tiene que sentirlo en la piel. Cógelo. Tócale.