SAN SEBASTIÁN. DV. El presidente del PP, Mariano Rajoy, ha convocado con carácter de urgencia para las próximas horas, quizá hoy mismo, a los presidentes y secretarios provinciales del Partido Popular del País Vasco para intentar atajar la grave situación creada tras la renuncia de María San Gil a participar en la elaboración de la ponencia política a presentar en el próximo congreso. San Gil ha justificado su decisión en las «diferencias fundamentales» que mantiene con el borrador de la citada ponencia, que, en su opinión, apuesta por un entendimiento con los nacionalistas vascos y catalanes.
La reunión es la primera consecuencia directa del enorme impacto que ha causado en el PP la decisión de San Gil, cuyo carisma interno constituye un icono incontestable para todas las sensibilidades del partido. Fuentes del entorno de Rajoy reconocen su desconcierto y su perplejidad por el anuncio de San Gil, ya que interpretan que no hay motivos objetivos de diferencia ideológica que justifiquen esta medida. «En cuanto se lean los documentos se verá que no hay ninguna razón para la inquietud», sostienen, mientras aseguran que se han aceptado propuestas formuladas por San Gil sin ningún problema. Los mismos medios insisten en que la trayectoria de Rajoy avala que jamás pilotará acercamientos con quienes aboguen por proyectos disgregadores aunque tampoco ocultan su deseo de cierto deshielo parlamentario en asuntos socieconómicos con otros partidos, y en concreto con CiU y PNV.
Sin embargo, la propia San Gil ha admitido su malestar por la forma y el fondo empleados en la elaboración de la ponencia, en la que habría tenido un papel importante el vicepresidente del Gobierno autonómico de Canarias, José Manuel Soria, cuya fluida relación con Rajoy ha trascendido en los últimos días. Ayer mismo Rajoy mantuvo numerosos contactos con dirigentes del PP vasco para aclarar las cosas y pulsar su opinión.
Dirigentes del PP que respaldan a San Gil consideran que su iniciativa enlaza con un amplio sentimiento de las bases del partido, que consideran que la columna vertebral de esta formación es una idea «firme y clara» de España como «una única nación» frente a la «confederación de naciones» que defienden los socialistas por su política de «apaciguamiento» hacia los nacionalistas. Sin embargo, los defensores de Rajoy aseguran que la ponencia en ningún caso propone un giro estratégico sino dotar a la organización de una mayor autonomía en cada territorio para articular un discurso más «pegado a la realidad».
El terremoto creado en el PP tras la decisión de San Gil es de consecuencias imprevisibles y todos los medios consultados reconocen que el proyecto de renovación de Rajoy recibe un golpe duro en un momento determinante, a mes y medio de un congreso que se supone que debe zanjar de una vez el problema de liderazgo interno pero que añade a la cuestión de las personas la 'percha ideológica' en un asunto crucial para el PP como es la defensa de la idea de España.
San Gil recibió ayer en tromba los apoyos de la mayoría de sus compañeros vascos aunque con dos opiniones matizadas, como las del ex alcalde de Vitoria, Alfonso Alonso, o la del parlamentario alavés Iñaki Oyarzabal, partidarios de reflexionar con tranquilidad sobre el mensaje futuro del partido para evitar los discursos atrincherados.
El debate de fondo
La cuestión de fondo afloró después de las últimas generales cuando el ex alcalde de Vitoria -hoy portavoz adjunto en el Congreso- y el presidente del PP de Vizcaya, Antonio Basagoiti, se mostraron partidarios con matices de abrir un debate sobre la conveniencia de 'modular' el discurso para hacerlo más atractivo a sectores de la sociedad que lo ven con recelo. Aquellas declaraciones ya encendieron una luz de inquietud en el seno del PP entre quienes advirtieron un incipiente cambio de rumbo.
La reflexión conecta con las inquietudes del equipo de Rajoy, que contextualiza la renovación de su equipo en una operación de imagen que, sin perder la identidad, busque el acercamiento a sectores sociales alejados hasta ahora del PP. «Una de las claves del futuro», reconoce, «es desactivar el voto de rechazo». Además, en su opinión, el PP no puede resignarse a quedarse como una cuarta fuerza en Cataluña y en el País Vasco con un mensaje enrocado. A su juicio, el PP no puede quedarse enquistado en la coyuntura de 2001 en una posición puramente reactiva.
Desde la actual dirección del PP vasco se aboga por la firmeza actual frente a tesis supuestamente más contemporizadoras. Sin embargo, otros medios próximos a Génova sostienen que los argumentos ofrecidos por San Gil pueden convertirse en una 'excusa' ideológica para revestir el debate interno con argumentos. Según los mismos ámbitos, lo que ha occurido refleja un movimiento inspirado por la abierta oposición de la 'vieja guardia' del PP a que Jaime Mayor, actual presidente del grupo en Estrasburgo, quede en el próximo congreso fuera de la dirección del partido.