El ministro francés de Ecología, Jean-Louis Borloo, quiere que todos los establecimientos en los que se vendan bebidas alcohólicas tengan alcoholímetros de manera obligatoria a partir de este verano. Borloo hizo el anuncio tras un fin de semana especialmente dramático en las carreteras francesas.
Así, la titular de Salud, Roselyne Bachelot y el propio Borloo presentarán hoy al Consejo de Estado un decreto para obligar a los comercios de bebidas que abran hasta las dos de la madrugada disponer de alcoholímetros para que los usuarios puedan comprobar su estado y si están en condiciones de coger un coche.
"Espero que para el verano sea obligatorio", apuntó Borloo recordando que la medida se había probado ya en 350 establecimientos del oeste de Francia y que los profesionales del sector estaban de acuerdo porque "ellos mismos son conscientes del problema".
De manera general, el Gobierno quiere instalar alcoholímetros antiarranque que impidan poner en marcha el vehículo para que, tal y como explica el ministro, a quien haya cometido un delito por conducir en estado de embriaguez el tribunal le pueda prohibir tener un coche que no esté equipado con este sistema.
Fuerte campaña de sensibilización
Borloo ya había anunciado el pasado 7 de mayo en una entrevista con 'Le Parisien' su deseo de que este tipo de alcoholímetros no sean sólo una opción sino que se incluyan de serie en los coches. El Ministerio ha lanzado también una nueva campaña de sensibilización sobre los accidentes de tráfico.
A partir de ahora el eslógan de la campaña es 'Seguridad vial, todos responsables', frase que sustituye a la anterior de 'Seguridad vial, cambiemos'. Los spots televisivos muestran a gente psicológicamente hundida al escuchar por teléfono que un familiar acaba de morir en un accidente.
Los encartes en prensa recapitulan las causas más frecuentes de mortalidad en las carreteras contando, de paso, todas las vidas que podrían haberse ahorrado en 2006 si todos los conductores hubieran respetado las reglas: 1. 271 si no se hubiera bebido alcohol, 950 si la velocidad no hubiera sido excesiva y 424 si el cinturón de seguridad hubiera estado abrochado.