SAN SEBASTIÁN.DV. Los grupos municipales del Ayuntamiento donostiarra aprobaron por unanimidad el documento para la candidatura de San Sebastián a la capitalidad europea de la cultura para el año 2016. Los portavoces apoyaron la propuesta del alcalde Odón Elorza en un pleno celebrado ayer en la Casa Consistorial y coincidieron en la necesidad de involucrar, no solo a Gipuzkoa, sino a toda la Comunidad Autónoma Vasca, así como a las instituciones del país, los agentes socioeconómicos y, evidentemente, los culturales como Festival de Cine, Quincena Musical, Jazzaldia, el nuevo Musikene o el Museo de San Telmo. Además todos coincidieron en la importancia que tiene el proyecto para el desarrollo de elementos estratégicos para la ciudad como Tabakalera, sin olvidar el euskera como patrimonio propio.
En la declaración de la corporación se destaca que «una de las prioridades de nuestra ciudad es conseguir que San Sebastián sea un espacio vital en el que poder desarrollar proyectos de vida y un pensamiento libre», por esta razón se apuesta por «poner la candidatura y la capitalidad europea de la cultura 2016 al servicio de la consecución de la paz frente al terrorismo».
Cuatro meses
El alcalde explicó ayer al resto de la corporación que en los próximos cuatro meses se desplegará una amplia actividad relacionada con su propuesta que incluirá una presentación de la candidatura, ya oficial, en un acto público que represente el inicio solemne del proceso, así como la creación de la oficina de candidatura. También avanzó que en septiembre se celebrarán unas jornadas de reflexión abiertas a las entidades, al Consejo Social y al Consejo Asesor de Cultura, para establecer las bases del proceso y los conceptos centrales del proyecto.
El carácter europeo de la candidatura fue una constante en los discursos de todos los portavoces municipales y abogaron por reforzar la vertiente europea de los eventos que se desarrollen en la ciudad y de los festivales internacionales. En este sentido, Elorza señaló que «el gobierno donostiarra deberá trabajar y acentuar el discurso y tener una visión clara en los siguientes conceptos: la diversidad cultural europea; los aspectos y valores comunes de las culturas europeas; la singularidad de lo local como característica de la diversidad europea; la dimensión europea de nuestra política cultural de la ciudad; la cultura de la paz; los valores de la ciudadanía europea; la cultura de la innovación; el trabajo en red con otras ciudades europeas, con otros museos y equipamientos culturales, -pienso en el papel de las universidades, en la relación de Chillida Leku, San Telmo, Aquarium o Tabakalera con otros equipamientos similares-; y las identidades compartidas».
María José Usandizaga, representante del grupo popular, calificó la candidatura de oportunidad y de reto «que nos obliga a dotar a nuestra ciudad de infraestructuras claves para el desarrollo y, por supuesto, claves para poder optar a este acontecimiento. Y me refiero a impulsar definitivamente el aeropuerto, el tren de alta velocidad, el metro intercity, carreteras...». También apostó por que «este acontecimiento se sitúe al margen de la disputa política».
«Empresa de país»
Por su parte, Xabier Ezeizabarrena, portavoz del PNV consideró que «resulta totalmente imprescindible garantizar un papel a la sociedad civil donostiarra». Indicó que en opinión de su grupo «se trata de una empresa de país, que en el caso de Donostia debe aprovechar la proximidad y los lazos históricos que existen con Iparralde y la Eurociudad Bayona-Donostia. En este contexto, también la situación de las lenguas minorizadas en Europa debe ser un eje de trabajo en la candidatura». Tampoco se olvidó de la cultura gastronómica y de «una riqueza festivalera asentada y difícilmente igualable, teniendo en cuenta el tamaño de la ciudad».
Ainhoa Beola, en representación de Ezker Batua-Aralar, afirmó que «debemos seguir reforzando la red cultural en cuanto a instalaciones, actuaciones y eventos de todo tipo, y también conviene crear una red de colaboración e intercambio local, estatal e internacional».
La movilización de la ciudadanía es una de las propuestas de Jaione Arratibel, portavoz de EA, y para ello apostó por instalar puntos de información donde se puedan recoger aportaciones y opiniones para crear una verdadera correa de transmisión entre la ciudadanía y el comité organizador».
Hubo cierta discrepancia por parte del grupo popular en la vinculación de la candidatura al título de Capital Europea de la Cultura 2016 con los preparativos de la conmemoración del bicentenario de la destrucción de la ciudad en 2013. En este sentido, Usandizaga señaló que ambos acontecimientos deberían prepararse por separado. En el documento aprobado se señala que coordinar los trabajos de la candidatura con el evento Donostia-San Sebastián 2013, «permitirá conmemorar el bicentenario de su destrucción y el acuerdo cívico para su reconstrucción acaecida el 31 de agosto de 1813, desde el ejercicio de repensar la ciudad, tratando de culminar buen número de proyectos estratégicos hoy en marcha para ese año e incorporando otros nuevos».
El reto de conseguir la capitalidad cultural europea para Donostia es difícil pues otras trece ciudades españolas, entre ellas Pamplona, han iniciado la carrera para la designación, pero de conseguirla, el beneficio es grande. Según un informe de la Comisión Europea, ser elegida «supone mejorar la imagen y el atractivo de la ciudad, favorece el turismo, anima la vida cultural, refuerza las infraestructuras culturales e inserta la cultura en un proceso de regeneración urbana y a la ciudad en una red de relaciones europeas».
Salamanca fue la última ciudad española que ostentó el título de capitalidad europea de la cultura. A lo largo de 2002 realizó 1.100 eventos en los que participaron casi dos millones de personas, recibió tres millones de visitantes y las pernoctaciones en establecimientos hoteleros se incrementaron en 150.000 con respecto al 2001.