BARAKALDO. DV. El carácter festivo y de celebración de la Fiesta de la Rosa ayer en Barakaldo dejó por momentos paso a las emociones y el reconocimiento a las víctimas del terrorismo, en la figura de Isaías Carrasco, ex concejal socialista de Arrasate asesinado por ETA días antes de las elecciones generales. Su viuda, Marian Romero, y su hija, Sandra, acudieron al acto y recibieron el cariño y el apoyo de toda la familia socialista.
Mezcladas entre el público, sentadas en una de las mesas junto a militantes y simpatizantes socialistas de Arrasate, Sandra y Marian escucharon palabras de apoyo en cada uno de los discursos de los dirigentes del partido y tuvieron que ponerse de pie y acoger el aplauso de todos cuando Patxi López pronunció el nombre de su principal «motivación» en la fiesta de ayer: «Sandra Carrasco». El secretario general de los socialistas vascos alabó «el mejor ejemplo de coraje y dignidad del país» mostrado por la joven tras el asesinato de su padre. La ovación fue interminable y emotiva.
Entre los que aplaudían, cerca del escenario, la familia de Isaías Carrasco sintió de cerca el cariño de una nutrida representación institucional y ejecutiva del PSOE. Junto al propio Zapatero, presidentes autonómicos como el catalán José Montilla, el gallego Emilio Pérez Touriño o el andaluz Manuel Chaves; miembros del partido como el portavoz en el Congreso Alfonso Alonso o el secretario de organización Pepe Blanco; y ministros como Alfredo Pérez Rubalcaba, Celestino Corbacho o la Cristina Garmendia, entre otros.
Precisamente, la presencia de la ministra donostiarra ayer en la Fiesta de la Rosa supuso el bautismo de la nueva titular de la cartera de Ciencia e Innovación en un acto puramente de partido. Garmendia estuvo sentada junto a Chaves durante los discursos y subió al escenario en dos ocasiones para recibir el aplauso de los asistentes. Además, fue de los pocos nombres a los que Zapatero se refirió durante su intervención. El presidente habló de la donostiarra durante su discurso, tras explicar la apuesta por el «liderazgo en innovación» de su Gobierno para Euskadi. «Una ministra vasca que sabe todo lo que puede dar de sí el País Vasco en esta materia decisiva para la economía y para el futuro», señaló.
Cerca de 8.000 simpatizantes y militantes socialistas fueron testigos de la puesta en escena de un partido «de cambio, seguro y cohesionado».
Agrupaciones llegadas del barrio donostiarra de Altza, de Errenteria, Portugalete, Santurtzi... Y también de más lejos. «Nos hemos levantado a las 4.30 horas para coger el autobús. Han sido cinco horas de viaje», aseguraba Antonio Romero, un militante de 53 años de Alcorcón. «Hay quien vino la víspera».
«Compañeros vascos»
Muy cerca de su mesa, Rosa, simpatizante socialista de Reinosa no dudaba en explicar su presencia en el BEC «para dar su apoyo a los compañeros del País Vasco y compartir estos momentos con ellos».
Todos ellos escucharon los ritmos de la trikitixa, la txalaparta, del aurresku de honor a Zapatero y López y de la ruidosa batukada que amenizó los prolegómenos del acto político.
Pasados los discursos -vídeo del candidato Patxi López incluido-, los asistentes disfrutaron de una comida compuesta de «patatas con carne, pollo con ensalada y repostería variada de postre». Todo por 15 euros.