EIBAR. DV. Abel Barriola aplastó 22-6 a Patxi Ruiz en la eliminatoria que cerró los cuartos de final del Manomanista de Primera ayer en el Astelena de Eibar. Sólo existió un pelotari sobre la cancha. El otro, Ruiz, deambuló, incapaz de restar diez de los veintitrés saques de su rival. Llevar el saque a buena es condición indispensable para aspirar a algo en este deporte. No digamos ya para ganar. El zaguero de Leitza disputará la segunda semifinal frente a Sebastian Gonzalez.
Fue, en realidad, un simulacro de partido. Cruzaron a buena 166 pelotazos. Y eso que los dos son zagueros, que no buscan el aire con tanta frecuencia como otros pelotaris más agresivos. Pero es difícil elevar el número de pelotazos cuando uno de los protagonistas, Barriola, consigue diez tantos de saque, y el otro, Patxi Ruiz, uno. Once de los 38 tantos disputados se resolvieron en un solo pelotazo.
El sorteo concedió el primer saque a Barriola. No lo ejecutó bien, le salió al centro, Patxi Ruiz se colocó de derecha y golpeó tan mal que la pelota se le cayó al suelo. Sin embargo, el zaguero de Estella no jugó mal los siguientes tantos. Incluso, un voleón sobre la chapa le permitió subir el primero a su marcador, el 4-1, tras cruzar a buena veinte pelotazos. Fue el tanto más largo del choque. También resolvió a su favor el siguiente, el 4-2, pero Barriola le frenó gracias a un dos paredes devuelto con problemas por Patxi Ruiz y resuelto por el de Lei-tza con un botepronto en el txoko.
El de Estella peleó un par de tantos más hasta que comenzó su vía crucis. Barriola sumó su segundo tanto de saque en el 7-2 y dio inicio a una fase en la que arrolló a un rival sin respuestas, fatal en el resto e incapaz de mandar con su derecha.
Barriola le 'cazó'
Barriola se escapó del 6-2 al 18-2, en 36 pelotazos. Sumó nueve de esos doce tantos gracias a su saque. Clavó algunos en la pared izquierda. Otros, menos complicados para el restador, no regresaron al frontis. En dos ocasiones, el 12-2 y el 16-2, Patxi Ruiz se adelantó para restar de volea y Abel le cazó gracias, según confesó después, a que se guió por los gritos de los espectadores.
En dos de los tres tantos con peloteo Patxi Ruiz, asesorado por su botillero, recurrió a solicitar descansos. Ni por ésas. No había forma de despistar a un contrario muy centrado que puso un ritmo alto.
Una dejada en el txoko permitió a Patxi Ruiz romper una racha de catorce tantos de Barriola (pasó del 4-2 al 18-2). A continuación, el zaguero de Estella envió la pelota al colchón de arriba con su zurda.
Abel Barriola puso rumbo al veintidós. Con 21-3 quiso adornarse con un dos paredes con efecto que terminó bajo chapa. Si pega unos centímetros más arriba, escribiríamos ahora de una derrota más humillante aún. Fue el primer error del zaguero de Leitza, quien además de sacar dio altura a la pelota con ambas manos y la puso muy atrás. Le favorecieron, por supuesto, las facilidades concedidas por Patxi Ruiz.
Apenas vimos a Barriola en su faceta defensiva. De todas maneras, si nos guiamos por lo que demostró en el último tanto habrá que concluir que está fuerte en esa faceta. Llevó a buena de aire tres pelotas imposibles que le rebasaban. Su última devolución cayó llorando del frontis y Patxi Ruiz falló al tratar de pararla en el txoko.
Barriola, al igual que Gonzalez el sábado, ha defendido su condición de cabeza de serie y ha corroborado la regularidad que viene demostrando en los diecinueve últimos meses, desde que comenzó el Cuatro y Medio de 2006, el que supuso su vuelta al primer plano tras la intervención quirúrgica para solucionar sus problemas de circulación en la mano derecha. Patxi Ruiz, en cambio, acusó su inactividad. Ha jugado dos partidos los dos últimos meses. Venía de ganar a Begino gracias a los regalos de éste. Otro Manomanista que se le va al garete. Ya son varios.