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RSS | ed. impresa | Regístrate | 20 julio 2008

Beti Erreala!

real sociedad
En un Carranza 'light', tampoco

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En un Carranza 'light', tampoco
san sebastián. DV. La Real necesitaba los tres puntos de uno de sus campos malditos, el Ramón de Carranza de Cádiz. Los necesitaba el viernes, los necesitaba el sábado después del triunfo del Sporting y el Castellón y de la derrota del Málaga, los necesitaba a las 18.00 antes de que el balón comenzara a rodar y los echa de menos desde las 19.52 cuando terminó el crucial partido de ayer.
Era la vista oficial número trece a un campo gafado desde siempre, pero en esta ocasión el Ramón de Carranza era como una sombra de sí mismo. Los gaditanos habían soñado con el retorno a Primera división cuando desembarcaron gentes de pedigree blanco el verano pasado. Venían con dinero decían, hicieron algún fichaje caro que no sirvió para que el equipo ganara con regularidad y se fueron.
Ya decía mi padre que cuando la gente habla del dinero que tiene, del dinero que pone, del dinero que ofrece, había que creerse la mitad de la mitad. Y yo añadiría que si el que lo dice es poco escrupuloso con la verdad, no hay que creerle en absoluto. En Cádiz creyeron a Baldasano, como antes y después en otros lugares creyeron a otros. El denominador común siempre termina siendo el mismo, la desilusión de la gente y el descrédito de la institución.
Así que en Cádiz la fiel afición amarilla desertó en buena medida del Carranza, a pesar de que venía la Real con la que sólo había jugado en Primera División. Estaban molestos con su equipo y en la primera parte metieron más presión a los suyos que al rival. Nada que ver con el partido de hace dos años en el que Esquinas Torres salvó un punto para los gaditanos y arrebató dos a los nuestros.
Cuando Díaz de Cerio abrió el marcador con la punta de la bota, los gaditanos arremetieron contra su equipo con la vieja rima de menos millones y más de lo que ustedes se imaginan. La Real estaba por delante en el marcador, el Carranza no estaba lleno y la afición local cargaba contra los suyos en vez de meter presión al adversario y al árbitro. Por no hacer, me dicen que no hacía ni calor. Era un Carranza light, pero ni siquiera así iba a conseguir la Real su primera victoria en ese campo, a pesar de la necesidad imperiosa de ganar los tres puntos.
Pudo sentenciar el once guipuzcoano en los pocos minutos que quedaban para el descanso, pero como no llegó el 0-2 cuando el Cádiz estaba herido de muerte, tuvimos que vivir las miserias de toda la vida en una segunda parte llena de obstáculos.
La ausencia de Garitano
En el segundo tiempo el Ramón de Carranza volvió a ser el que los guipuzcoanos, por desgracia, conocemos bien. Los gaditanos salieron del vestuario calientes por lo que había pasado antes y metieron una velocidad más. El sistema defensivo de la Real estalló. Fue una pena que la quinta amarilla de Garitano llegara en Anoeta porque donde más podíamos echarle de menos era en Cádiz.
En esos minutos iniciales a la Real le faltó la experiencia y la contundencia del vizcaíno. Los centrales se encontraron demasiado solos y Mikel González tomó un par de decisiones equivocadas en unos momentos en los que hubiera hecho falta tener la cabeza muy fría. Llevo toda la temporada escuchando como realistas de toda edad y condición se quejan de Garitano. Que si no mira hacia adelante, que si no saca el balón jugado, que si ralentiza el juego, pero todos los entrenadores le ponen en el campo y cuando falta le echamos de menos. Somos así.
Yo también me quejaba de Mild cuando estaba en la Real porque todo lo que hacía era correr, robar balones y dársela al que tuviera más cerca. Se fue y me pasé años echándole de menos. Por eso ahora valoro tanto a gente como Garitano. Necesitamos a jugadores como Martí, como Prieto, como Aranburu, como Elustondo, como Riesgo. Y también como Garitano y como Markel Bergara, al que ayer también eché de menos en el campo porque hubiera permitido a Martí jugar donde lo ha venido haciendo en los encuentros anteriores que es donde más daño hace al adversario.
Lillo movió por lo demás sus peones con precisión. Recompuso el equipo para hacer frente al Cádiz y salió mandando. Cuando la tarde se torció, tiro de calidad desde el banquillo. De esa forma rescató un punto con el gol de Delibasic y a un par de pases les sobraron centímetros para haber terminado ganando.
El resultado es malo. A cinco jornadas del final la Real está a más de un partido de distancia de los dos equipos que le preceden. El margen de maniobra se ha reducido a cero, pero si nuestro equipo sigue sumando de tres en tres volverá a tener el ascenso a tiro. Tiempo al tiempo.
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