Con la incorporación de Caprabo, en Eroski trabajan más de 50.000 personas, de los cuales un 26% son cooperativistas.
- ¿Cuesta extender el modelo cooperativo?
- Estamos en ello. Dentro de poco cambiará ese porcentaje. No es deseable tener dos modelos de funcionamiento. Si pretendemos defender unos valores en el ámbito cooperativo y no los ponemos en práctica en el ámbito no cooperativo, en realidad transmitimos que no creemos en ellos. Si la cultura de Eroski es la cooperativa, hay que dar el salto para que todos los trabajadores sean socios, tomen parte en las decisiones críticas, participen en la gestión ordinaria de su puesto de trabajo y tengan parte en los resultados. Si no, a lo único que aspiramos es a ser patrones de 'buen rollito', unos tipos majos.
- ¿Y cuando lo van a dar?
- Este año lanzamos el proyecto de cooperativización para todo el grupo, en donde se configura la estructura cooperativa. Esperamos incorporar negocios y sociedades a esa forma de funcionamiento a finales de este mismo año. De momento dejaríamos fuera a Caprabo, porque la adquisición es demasiado reciente. En el resto, lo que esperamos es que en dos o tres años el 100% de los trabajadores tengan la oportunidad de decidir si quieren ser o no socios cooperativistas.
- ¿Qué problemas de funcionamiento ocasiona ser una cooperativa?
- Los problemas son justo las ventajas. Cambia el escenario. Cuando se necesit tener la opinión y la aprobación de los socios hace falta prepararlo todo con mucha antelación. Se necesita tiempo, inversión en formación e información. Esa es la parte complicada. La parte favorable es que la implicación en los objetivos surgidos de ese debate es mucho mayor.
- Algunas opiniones les vinculan con ideologías nacionalistas y extremistas...
- Siempre que se relaciona a Eroski con algún movimiento político de algún tipo, sea cual sea (y las relaciones que nos atribuyen varían de unos lugares a otros), siempre son opiniones no informadas. Quien conoce las cooperativas de Mondragón sabe que no hay vinculaciones políticas. Al entrar en una cooperativa a nadie se le discrimina políticamente ni se le pregunta a quien vota. Estoy seguro de que si hiciéramos una encuesta entre los socios sobre sus opiniones políticas reproduciríamos con mimetismo la composición del Parlamento Vasco.
- ¿Pero les hacen daño?
- No es relevante. Nos hacen más daño a los que leemos estas opiniones, por lo injustas que son, que a la actividad de las tiendas. La verdad es que a nuestros clientes les preocupa más la calidad de nuestros productos y los precios.