SAN SEBASTIÁN.DV. La «epidemia del siglo XXI» de los países desarrollados también atañe a Gipuzkoa. Uno de cada cinco escolares del territorio tiene problemas de sobrepeso y obesidad. El «alarmante» dato lo recoge el estudio Kilogip, el primero que se realiza para medir la incidencia de la obesidad entre la población infantil guipuzcoana. La falta de ejercicio físico y la incorrecta alimentación explican los desajustes contra los que luchan médicos y nutricionistas.
Un equipo de Policlínica Gipuzkoa, encabezado por el doctor Enrique Pérez de Ayala, ha examinado con lupa en los últimos cinco años a 1.809 alumnos de entre 8 y 15 años de todas las comarcas. Los resultados, que ayer presentaron en Donostia junto al diputado de Deportes, Iñaki Galdos, y el presidente de la Fundación Carlos Elósegui, Javier Montes, invitan a la reflexión. El sobrepeso y la obesidad afectan en mayor medida a chicos (21%) que a chicas (17,3%). La edad crítica en la que se empiezan a marcar las diferencias de sexo son los catorce años. Las féminas pierden resistencia física y ganan grasa, un comportamiento que se invierte entre los varones. A esa edad, además, dos de cada tres chicas no alcanzan los niveles de hierro recomendados y una de cada diez no presenta los niveles de calcio adecuados.
Con todo, la ingesta de alimentos y el porcentaje de grasa corporal no guardan una relación directamente proporcional. De hecho, el estudio ha comprobado que los escolares que más alimentos ingieren son los que menor porcentaje de grasa acumulan. ¿La razón? También son los sujetos que más ejercicio físico realizan. El deporte es la mejor receta para prevenir la obesidad. «No es tan importante controlar qué se come y en qué cantidades, sino quemar lo ingerido a través de la actividad física», subrayó Pérez de Ayala, quien también reclamó más horas de educación física en los colegios y en las actividades extraescolares.
El almuerzo, fundamental
De la batería de datos presentados también llaman la atención las pautas de consumo de los escolares. Nueve de cada diez no consumen las cantidades de fruta y verdura recomendadas (cinco piezas al día), abusan de carne, huevos y dulces, pero no comen suficientes lácteos y pescado. La dieta media suma 2.037 kilocalorías al día, repartidas en tres o cuatro tomas, cuando se recomiendan cinco. En esa distribución, el almuerzo parece haber pasado a un segundo plano, y sólo cuatro de cada cinco escolares comen algo a media mañana. Y eso que el estudio demuestra que el porcentaje de niños obesos es mayor entre los que no almuerzan, y se rebaja entre quienes distribuyen su dieta en cinco tomas. «Hay que evitar largos periodos de ayuno», recomendaron el doctor Pérez de Ayala y las nutricionistas Amaia Ramírez y Laura González.