ELGOIBAR.DV. Agentes de la Policía Municipal y la Ertzaintza desalojaron a primeras horas de la mañana de ayer a las familias de rumanos que ocupaban desde hace un año las casas Aurretxe y Sebastiana en el barrio elgoibartarra de Altzola. El desahucio se llevó a cabo cumpliendo la sentencia del juez del Tribunal de lo Contencioso Administrativo de San Sebastián en la que se daba el visto bueno a la solicitud de desalojo presentada por el Ayuntamiento de Elgoibar, y se desarrolló sin que los ocupantes, once adultos y dos niños de tres y cinco años, opusieran ninguna resistencia.
Poco a poco, recogieron sus pertenencias y se trasladaron con ellas al otro lado de la N-634. Mientras varios hombres se marchaban con sus vehículos, las mujeres, los niños y otros dos hombres más permanecían a pleno sol sentados enfrente de la que hasta entonces había sido su morada. «¿Adónde vamos a ir? ¿Dónde van a dormir los niños esta noche?», se lamentaban algunas de las jóvenes mujeres que formaban parte del grupo. «No tenemos a dónde ir. Nos vamos a quedar aquí», insistían cada vez que se les preguntaba qué pensaban hacer. Sin embargo, pronto se vio que no iba a ser así pues, una vez que regresaron los hombres que habían abandonado la zona con sus coches, empezaron a cargar los vehículos y se marcharon de Altzola con rumbo desconocido.
Mientras tanto, los agentes de la Policía Municipal que se habían quedado en la zona en previsión de que volvieran a entrar, y los medios de comunicación presentes en la zona pasaban por el mal trago de ver las condiciones en las que durante casi un año ha estado viviendo este grupo de personas. Antes de entrar, un agente ofrecía a los periodistas un poco de Vicks VapoRub y les recomendaba colocárselo en las fosas nasales, como si de una película de forenses se tratara.
«Hay un montón de basura en putrefacción. El olor es insoportable. Si no queréis terminar con arcadas -dijo- es mejor que os pongáis esta crema en la nariz». Pronto se pudo comprobar que el consejo era acertado.
Los ocupas vivían en la tercera planta de la casa Aurretxe, que, a pesar de tener unas condiciones higiénicas francamente deficientes, era la que mejor aspecto presentaba. Sin embargo, las dos plantas inferiores eran un auténtico estercolero. Ingentes cantidades de comida podrida, trastos viejos, televisores, aparatos de radio, bicicletas, ropa, latas, envases de todo tipo y bolsas de plástico se repartían por las estancias del viejo palacio de Aurretxe junto a heces humanas, pues los ocupantes utilizaban algunas de las habitaciones como improvisados baños, con la salvedad de que en ellas no había retretes y hacían sus necesidades directamente en el suelo. Era tal el cúmulo de basura que algunas de las puertas de las habitaciones no se podían abrir hacia dentro, y tan desagradable el olor que se agradecía salir al exterior tras la visita.
Se limpió hace un mes
Ya a principios de abril, el Ayuntamiento de Elgoibar decidió acometer por su cuenta labores de limpieza en ambos inmuebles, con el fin de mitigar los problemas de insalubridad que afectan a los vecinos de la zona. Aquel día, los inmigrantes rumanos abandonaron las casas por la mañana a la llegada de los operarios de limpieza, y volvieron por la tarde cuando éstos hubieron acabado.
Con el desahucio se cierra un capítulo en la historia de las casas Aurretxe y Sebastiana que empezó hace un año. Meses después, en septiembre y octubre de 2007 los propietarios de las casas presentaron sendas denuncias reclamando la devolución de sus derechos sobre la propiedad. Después lo hicieron la plataforma Zubibai y el Ayuntamiento de Elgoibar que solicitaban el desalojo de ambos inmuebles.
Tras la sentencia del Tribunal de lo Contencioso Administrativo de San Sebastián ahora sólo queda ver cómo responden los propietarios al plazo de tres meses que el Ayuntamiento les dio en abril para decidir qué iban a hacer con unos inmuebles sometidos a la declaración de ruina.