BILBAO.DV. La dirección del Guggenheim y las instituciones públicas que lo financian ponen desde hoy sobre la mesa sus diez años de gestión, en una ronda clave de comparecencias tras el desfalco cometido por quien era su director financiero Roberto Cearsolo. Apenas un mes después del descubrimiento oficial del robo, denunciando en el Juzgado de Instrucción número 1 de Bilbao, los gestores administrativos y políticos del museo afrontan una semana crucial de exámenes a su actividad económica, cuestionada por los partidos de la oposición por lo que consideran una falta «reiterada» de control y transparencia.
Las citas comienzan esta mañana en las Juntas Generales de Vizcaya, donde ofrecerán explicaciones el director del centro cultural, Juan Ignacio Vidarte, y la diputada de Cultura en este territorio, Josune Ariztondo. Vidarte repetirá comparecencia el lunes en el Parlamento vasco, un día antes de su declaración ante el juez como denunciante de Cearsolo, también llamado a testificar ese día.
Las reuniones parlamentarias se vislumbran como una revisión en público de los pasajes más criticados del Guggenheim desde 1996, inicio de la compra de obras de arte: desde el ruinoso cambio de divisas para estas adquisiciones -que supera los siete millones en pérdidas- hasta el fraude cometido por Cearsolo -que asciende a 487.000 euros, según su propia confesión, aunque haya devuelto una gran parte-.
Los grupos políticos volverán a señalar ambos capítulos como los síntomas «más preocupantes» del, a su juicio, insuficiente control asumido por el Guggenheim, a pesar de los insistentes llamamientos a la prevención. Unos avisos no sólo lanzados por ellos, sino por el propio Tribunal Vasco de Cuentas, que le recomendó auditarse todos los años. El museo ha recuperado esta práctica en 2007, cuando no lo había hecho en los últimos 9 ejercicios, período que viene a coincidir con la cadena de desvíos económicos perpetrada por el ex director de Finanzas, entre 1998 y 2005.
En las Juntas de Vizcaya
Precisamente, Vidarte y Ariztondo darán cuenta hoy en las Juntas de Vizcayade esa última auditoría, motivo oficial de su comparecencia. El informe, elaborado por la misma firma que revisa las cuentas del museo tras el escándalo Cearsolo, analiza las gestión de la sociedad Tenedora, financiada por el Gobierno vasco y la Diputación vizcaína para la adquisición de obras de arte. El documento revela que la operación de compra de dólares, fallida por la pérdida de valor de esta divisa, sigue registrando pérdidas en 2007. El director del museo las ha achacado a un ajuste del valor en euros de tres piezas compradas entre finales de 2001 y junio de 2002.
Vidarte se extenderá sobre la compra de obras y dólares en su cita del lunes en el Parlamento, donde comparecerá junto a la consejera de Cultura, Miren Azkarate. Será su segunda sesión conjunta tras el desfalco, anunciado oficialmente el pasado 16 de abril y confesado por carta por su autor cinco días antes. En esta ocasión, explicarán la actividad de la Tenedora, de la que Cearsolo sustrajo 325.000 euros.
El presidente del TVC
Fundada en 1995, la sociedad Tenedora se encarga de la compra de divisas para adquirir obras de arte a un ritmo de inversión de seis millones por año, aportados por las instituciones públicas. Aunque la dirección del museo ya ha relacionado a Cearsolo con el ruinoso cambio de moneda, como directivo que se ocupaba de «manera personal» del control financiero, Vidarte desvincula esta operación del desfalco registrado en las dos sociedades instrumentales del museo -Tenedora e Inmobiliaria, ésta, gestora del solar y el edificio-.
Los responsables políticos y administrativos del museo tienen ante sí una nueva oportunidad de aclarar los interrogantes abiertos por los partidos de la oposición, pero sobre todo es la prueba del algodón a su gestión. En su defensa, reiterarán que el robo cometido por Cearsolo obedece a un caso aislado, a un fraude que pudo «maquillar». Según Vidarte, ni los auditores habían detectado las irregularidades en sus dos fiscalizaciones realizadas hasta ahora.